ERMITA DE SAN MIGUEL

(Jurisdicción de la parroquia de San Pedro Apóstol)

Arratia

\

Dima | Bº Olazabal

i

Folleto

Barrio Olazabal s/n, 48141

p.kepadeuna.dima@bizkeliza.org

EDIFICIO [1]

La ermita de San Miguel Txiki, como popularmente es conocida, es un edificio de planta rectangular [2] de nave única distribuida en dos tramos más una cabecera recta. El edificio desarrolla un atrio a los pies y se protege mediante una cubierta a doble vertiente [3].

Los muros están aparejados en mampostería, la cual se muestra vista al interior [4] y encalada al exterior, reforzando sus esquinales con sillería caliza al aire [5].

El pavimento se resuelve mediante una solera de placa de cemento, elevándose el área del presbiterio un escalón sobre el resto de la planta [6].

La cubierta se organiza a dos aguas [7], con el caballete dispuesto de forma perpendicular a la fachada principal. La estructura apea sobre dos cerchas de madera, destacando en el muro de la cabecera una gran viga carrera embebida en el paramento [8], interpretada como un tirante probablemente reaprovechado de la techumbre original.

El acceso al interior se localiza a los pies de la ermita [9], consistiendo en un arco de medio punto dovelado [10] que apoya sobre jambas de amplios sillares calizos. El vano se cierra con una puerta de madera que incorpora una ranura para limosnas [11], protegida exteriormente por una verja metálica de factura reciente [12]. En el salmer derecho se ubica una aguabenditera rústica, junto a la cual, a un nivel inferior, se dispone otra de mayor tamaño consistente en un pocillo de piedra arenisca de morfología casi esférica [13].

La iluminación natural procede de un vano adintelado [14] y ligeramente apaisado que se ha abierto en el muro sur [15]. Asimismo, la luz penetra desde la fachada de los pies a través de dos amplias ventanas que flanquean el acceso [16] [17]. Estas presentan dintel recto de madera y se defienden con varales torneados en forma de husillos contrapuestos y anillas [18].

El conjunto dispone de un pórtico-atrio que protege el ingreso [19]. Se configura como un espacio cerrado con muros de mampostería irregular, abierto al norte [20] y al sur [21] mediante dos pasos en medio punto con dovelas de lajas, y al oeste a través de una ventana de medio punto de factura similar [22]. En la jamba derecha del arco meridional se observa una abertura estrecha y alargada [23] destinada posiblemente a la introducción de documentación. Este volumen se cubre con la prolongación de la techumbre de la nave [24] y conserva una solera de losas de piedra caliza [25].

Sobre este espacio se alza una espadaña de sillería [26], dotada de un único hueco para la campana y rematada con un tejadillo pétreo a dos aguas [27].

Aunque se carece de información detallada sobre el origen y la evolución arquitectónica de la ermita de San Miguel, consta documentalmente que en 1775 pertenecía a la cofradía de Lamindao. Por sus características constructivas, el templo se sitúa cronológicamente a comienzos del siglo XVII, si bien evidencia diversas reformas posteriores en su factura, habiéndose llevado a cabo la última intervención de restauración en 1985.

MOBILIARIO

Escultura

 

San Miguel [28] (51 x 26 x 17, con espada 70 x 26 x 17). Madera policromada. El titular de la ermita es una talla en madera que aparece de pie, con el brazo derecho alzado sosteniendo una espada, mientras que con la izquierda empuña un escudo oval decorado con un singular mascarón de rasgos esquemáticos y arcaizantes. A sus pies, el demonio adopta forma monstruosa, en actitud de ataque, generando una composición que, sin embargo, apenas logra transmitir dinamismo. Formalmente, la escultura acusa una notable rigidez, con escasa torsión del cuerpo y una disposición algo envarada que se ve reforzada por la inexpresividad del rostro. El arcángel viste armadura completa, cuidadosamente descrita aunque de ejecución imprecisa, sobre la que cae un manto de pliegues simples, acompañado de grandes alas de perfil curvo. El modelado es sumario y presenta desproporciones —especialmente en la mano que empuña la espada—, rasgos que evidencian la intervención de un artesano con conocimiento indirecto de modelos más cultos, pero sin plena capacidad para reproducirlos. La obra se inscribe dentro de un lenguaje popular de raíz tardogótica, hacia 1520-15301MUÑIZ PETRALANDA, 2011a, pp. 101, 124, 218-219, 250; cd. 194-197.
. No obstante, la percepción actual se ve condicionada por los repintes modernos. Pese a estas limitaciones, la imagen conserva el interés propio de estas obras populares, en las que pervive, de forma ingenua pero elocuente, la difusión de modelos más refinados.

Virgen con Niño [29] (76 x 29 x 19). Madera policromada. La figura de María aparece en pie, sosteniendo al Niño sobre su regazo, en una composición sencilla. Desde el punto de vista formal, la escultura presenta una marcada frontalidad, con escaso movimiento en la disposición de las figuras. La Virgen viste túnica roja y amplio manto azul, cuyos pliegues se resuelven de manera esquemática, con superficies amplias y poco articuladas. El rostro, de formas redondeadas y expresión contenida, revela cierta inexpresividad, acentuada por la simplicidad del modelado. El Niño, sostenido con ambas manos, adopta una actitud igualmente hierática, con proporciones algo desajustadas y rasgos apenas definidos. El conjunto responde a un lenguaje popular, en el que se advertía el conocimiento indirecto de modelos más cultos, interpretados con limitaciones técnicas. Esta estética se manifiesta en la simplificación de volúmenes, la falta de naturalismo y la tendencia a la esquematización. La policromía, muy alterada por repintes recientes, contribuye a desdibujar la calidad original de la talla. Seguramente será obra de finales del siglo XVI, romanista.

Otros elementos

 

Púlpito [30]. Madera. Mueble de caja o tribuna poligonal, cerrada con paneles lisos, con molduras rectas. Se accede mediante escalera recta de madera, de un solo tramo. Elemento funcional, sin pretensión artística. Siglo XX.

MRV - RCL

María Romano Vallejo – Raquel Cilla López

1. MUÑIZ PETRALANDA, 2011a, pp. 101, 124, 218-219, 250; cd. 194-197.
MUÑIZ PETRALANDA, Jesús. Reflejos de Flandes. La escultura mueble tardogótica en Bizkaia. Bilbao: Museo Diocesano de Arte Sacro, 2011.