ERMITA DE SANTA MARIA MAGDALENA

Arratia

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Ubide | Bº Magdalena

i

Folleto

Barrio Magdalena s/n, 48145

p.sanjuanbateatzailea.ubidea@bizkeliza.org

EDIFICIO [1]

La ermita de la Magdalena es un templo neogótico de notables dimensiones cuya entidad arquitectónica se aproxima más a la tipología de iglesia que a la de ermita. Se emplaza junto al antiguo vial que comunicaba Bilbao con Vitoria-Gasteiz.

Presenta planta cruciforme [2], configurada por una sola nave de dos tramos: el primero se amplía lateralmente ejerciendo funciones de crucero [3], mientras que el segundo, de menor longitud, alberga el coro. El edificio se remata en una cabecera poligonal de cinco paños, más estrecha y baja que el cuerpo de la nave [4]. El conjunto se completa con una sacristía y una dependencia auxiliar —esta última de mayor altura y factura más reciente— adosadas a ambos flancos del presbiterio [5]. A los pies se sitúan el pórtico y una torre campanario centrada, flanqueada por sendos husillos cilíndricos [6] destinados al acceso del coro y el campanario, generando un complejo juego volumétrico al exterior.

El aparejo consiste en mampostería irregular visible al interior [7], mientras que al exterior se presenta enfoscada imitando sillería [8]. Se reserva la sillería arenisca bien escuadrada para el volumen del pórtico y la torre, así como para el recerco de vanos y esquinales [9].

El pavimento se resuelve mediante un embaldosado reciente [10] elevándose el área del presbiterio sobre tres gradas [11].

Como soportes se emplean pilares embebidos en los ángulos del crucero [12], los cuales resultan imperceptibles en los paramentos, si bien se manifiesta exteriormente el refuerzo de sillería en las esquinas [13].

El templo se cubre mediante bóveda de crucería en el crucero [14] y pequeños lunetos [15] en el tramo de los pies. En la cabecera, la crucería [16] se prolonga y presenta doble clave [17] en el tramo recto. Los arcos fajones del crucero incorporan una clave central decorada con una cruz [18] descansando todos los nervios sobre ménsulas de vaso con perinola inferior [19]. Destaca la policromía conservada en algunos paños de la bóveda del crucero a modo de zeru, con estrellas negras sobre fondo azulado imitando el firmamento [20]. Al exterior, el edificio se remata con techumbre a cuatro aguas sobre una cornisa convexa [21].

El único acceso se localiza a los pies, consistiendo en un arco apuntado con bocel cóncavo ligeramente abocinado [22]. Se flanquea con una aguabenditera [23] de pocillo semiesférico calizo, gallonado [24], y rematada con placa para cruz tallada.

Presenta gran repertorio de iluminación. En ambos brazos del crucero se rasgan, de manera simétrica, un óculo y un vano apuntado [25], cegado el ojival del muro del brazo sur [26]. El segundo tramo se abre en sendas ventanas de arco en medio punto [27][28], una a cada lado, y a los pies un óculo que corresponde a la torre campanario [29]. Esta composición de vanos más óculo se repite en la cabecera [30]. Todas las ventanas van cerradas mediante coloridas vidrieras de temática vegetal y, algunas, con el IHS grabado [31].

En el último tramo cuenta con coro alto volado [32], muy estrecho [33], defendido con balaustrada de madera de varales torneados y friso inferior con decoración de ovas y flores [34]. Se accede al coro a través de sendos huecos en arco de medio punto [35][36] que se rasgan en los muros laterales y que dan paso a las escaleras [37] de sección helicoidal. Tras el muro del coro se ha abierto un gran arco que permite el acceso [38] al cuerpo inferior de la torre campanario y que aporta luz natural a través del óculo mencionado anteriormente.

A ambos lados de la cabecera se sitúan la sacristía [39] y una dependencia para almacén. Cuentan con acceso en arco ojival [40] de ladrillo, visible en el túnel [41]. Ambas estancias son de planta cuadrada [42], se iluminan con un vano en medio punto [43], muy alargado para hacer las veces de asiento en la parte baja. Los muros son de mampuesto visto hasta la mitad y enfoscados en la parte superior. Se cubren con cielo raso al interior y a dos vertientes en el exterior.

La torre [44] se configura como un mástil formado por un cuerpo más el campanario [45], que se ilumina con un gran óculo [46]. El cuerpo superior [47], destinado a acoger las campanas, se abre en cuatro vanos ojivales [48], cerrados con veneciana, con frontón triangular vaciado con trilóbulo central [49]. Presenta un singular remate a modo de gran pináculo geométrico [50] y cruz metálica [51].

A los pies se desarrolla el pórtico cerrado [52], protegiendo el acceso. Es un cuerpo de tres ejes definidos mediante arcos ojivales [53], el central más ancho que los laterales [54] y algo más adelantado para estar en línea con la torre, cerrados todos ellos mediante reja metálica [55]. Al interior se comunican los espacios con sendos huecos apuntados de paso [56]. Presenta cubierta lisa de tablazón [57] sobre moldura cóncava [58], solera de lajas de piedra caliza [59] y dos vanos rasgados en los laterales [60], de similar tipología que el resto de los abiertos en esta zona.

La primitiva ermita de la Magdalena, datada en el siglo XIII según Iturriza1ITURRIZA ZABALA y AZCÁRRAGA Y RÉGIL, 2020a., p. 445., no ocupaba el mismo lugar de la actual, sino uno próximo a la casa de cobro de arbitrios, en la frontera que separaba Álava con el Señorío de Vizcaya.

Iturriza señala que aquella ermita fue “reedificada en el paraje donde existe el año 1771”2ITURRIZA ZABALA y AZCÁRRAGA Y RÉGIL, 2020a., Ibid.. Sin embargo, los libros de cuentas municipales sitúan estas obras en 1774. Esta obra fue dirigida del maestro carpintero Francisco Fernández de Larrinoa, de Zeanuri, tal como recogen las cuentas de 17753BFAH-AHFB, Municipal, Archivo Municipal de Ubide, Libro de cuentas municipales, 1771-1792, sign. UBIDE 0001/003..

Le ermita fue objeto de numerosas reformas a lo largo del siglo XIX, sobre todo cuando se abrió el nuevo camino de Arratia, momento en que el arquitecto director de caminos, Luis de Arauco, tasó los perjuicios causados en el pórtico por la obra carreteril, que ascendieron a 954 reales4BFAH-AHFB, Administración de Bizkaia, Obras, transportes y comunicaciones, sign. AT00048/001..

Años después, en la primera década del siglo XX, la familia Aretxaga reforma y amplía la ermita, momento en que adquiere la fisonomía neogótica con que ha llegado hasta nuestros días5BFAH-AHFB, Administración de Bizkaia, Obras, transportes y comunicaciones, sign. AT00674/035..

Esta de Ubidea, era una ermita sencilla, de tipología rural, que en la última reconstrucción de principios del siglo XX se transformó en un gran templo, siguiendo el ejemplo, probablemente, del proyectado por Fidel Iturria en 1898 para Artea.

MOBILIARIO

Escultura

 

María Magdalena [61] (174 x 49 x 49). Madera y pasta policromada. La santa adopta una disposición erguida y serena, apenas insinuándose un suave contraposto. El rostro, de facciones idealizadas y expresión contenida, se dirige hacia lo alto en actitud contemplativa y mística. Los ojos elevados y la leve apertura de la boca refuerzan esa sensación de arrobamiento espiritual. La anatomía queda completamente oculta bajo una amplia indumentaria de acusada verticalidad. Viste túnica verde azulada de plegados largos y blandos, cubierta por un amplio manto rojizo que cae en cascadas envolventes y genera profundos juegos de pliegues curvilíneos. La cabellera, larga y ondulada, cae sobre los hombros con un modelado suave. El tarro de perfumes, de perfil alargado y acabado liso, constituye el principal atributo iconográfico de la santa y aparece tratado con cierta simplicidad. Desde el punto de vista estilístico, la obra responde claramente a la producción religiosa seriada o de taller de las primeras décadas del XX, dentro de un lenguaje historicista. Restaurada en 2024.

Santa Lucía [62] (154 x 45,5 x 39). Madera y pasta policromada. Imagen en pie, en actitud serena y frontal, con un leve desplazamiento corporal. El rostro, de facciones delicadas y juvenil idealización, muestra una expresión calmada y contemplativa. La mirada directa y la leve inclinación de la cabeza contribuyen a crear una sensación de recogimiento espiritual. La cabeza se adorna con una corona floral y nimbo metálico, elementos que subrayan su condición martirial y celestial. La figura viste túnica verde, cubierta por un voluminoso manto rojizo dispuesto en complejas caídas diagonales y ondulantes. El tratamiento de los paños responde a un lenguaje blando y efectista, caracterizado por superficies suaves y plegados profundos de acusado sentido decorativo. Especial relevancia adquieren las orlas del manto y las mangas, decoradas con motivos vegetales y roleos dorados sobre fondo oscuro, imitando ricos bordados textiles. Sostiene un platillo con pie donde están los ojos, elemento simbólico de su martirio. La palma, por su parte, reafirma su condición de mártir cristiana. Desde el punto de vista estilístico, la obra se integra dentro de la producción seriada neobarroca e historicista de la imaginería religiosa española de entre siglos o ya del siglo XX. Restaurada en 2024.

Ángel funerario [63] (166 x 48 x 34). Mármol. Representa un ángel de pie sosteniendo una cruz latina entre ambas manos. La figura se dispone frontalmente sobre una base prismática, en una composición vertical y estilizada. El cuerpo queda oculto bajo una túnica larga de plegados blandos y continuos que descienden en líneas ondulantes hasta los pies, apenas visibles bajo el borde inferior del vestido. Los paños se organizan mediante superficies suaves y simplificadas, buscando una sensación de serenidad y pureza idealizada. La cabeza, ligeramente inclinada hacia delante, muestra rasgos dulcificados y apenas individualizados. El cabello, ceñido con corona de flores, cae simétricamente sobre los hombros mediante mechones ondulados de modelado sencillo. Las alas, recogidas y verticales, enmarcan la figura reforzando su sentido hierático y monumental. El tratamiento general evita cualquier naturalismo intenso para insistir en una imagen espiritualizada y contemplativa. La cruz que sostiene subraya el carácter redentor y funerario de la obra. Desde el punto de vista estilístico, la pieza responde a un lenguaje neogótico simplificado, combinado con ciertos ecos simbolistas y modernistas perceptibles en la estilización de la figura y en la suavidad lineal de los pliegues. El acabado monocromo refuerza la apariencia marmórea de la escultura, aunque se trata de una imitación pétrea muy empleada en talleres seriados de imaginería religiosa y funeraria del siglo XX. La ejecución evidencia una producción industrial o semiindustrial, hacia el primer tercio del siglo XX.

Pintura y obra gráfica

 

Virgen de Guadalupe [64] (200 x 80). Pintura mural. Representa a la Virgen de Guadalupe según la iconografía tradicional mexicana. La Virgen está de pie, con las manos unidas en actitud orante y la cabeza ligeramente inclinada, siguiendo el modelo guadalupano. Viste túnica rosada decorada con motivos vegetales estilizados y amplio manto azul tachonado de estrellas, mientras un resplandor dorado de rayos rectos envuelve toda la figura. A sus pies aparece la luna creciente sostenida por un ángel, elementos característicos de esta advocación mariana. La obra presenta un dibujo sencillo y contornos bien definidos, con cromatismo suave. El tratamiento es plano y esquemático, subordinado a la eficacia devocional más que a una búsqueda de profundidad espacial o naturalismo académico. La composición evidencia una clara intención popular y catequética. La pintura fue realizada por el pintor Hipólito Peña, hacia mediados del siglo XX.

Sagrada Familia con San Juanito [65] (40 x 30,5). Grabado calcográfico. Escena de la Sagrada Familia ampliada con la presencia de Santa Isabel, San Juanito niño y varios ángeles, siguiendo una composición de fuerte raíz renacentista italiana. La Virgen ocupa el centro de la escena, sentada y ligeramente inclinada hacia el Niño Jesús, que avanza desnudo hacia ella en una actitud afectiva. A la izquierda aparece Santa Isabel sosteniendo a San Juan Bautista niño, reconocible por la pequeña cruz que porta, mientras en segundo plano San José contempla el episodio en actitud meditativa. Sobre el grupo principal, un ángel desciende coronando a la Virgen con flores, elemento que introduce una lectura glorificadora y mariana. La disposición piramidal de las figuras, la suavidad de los rostros, el idealismo anatómico y el clima íntimo y afectivo derivan claramente de modelos del Renacimiento italiano, difundidos a través del grabado europeo entre los siglos XVII y XIX. La escena está inspirada en la Sagrada Familia con San Juanito de Rafael Sanzio, muy reproducido por grabadores académicos franceses e italianos durante el siglo XIX. El grabado presenta una técnica cuidada de claroscuro mediante finas tramas lineales y modelado suave. El marco constituye una pieza independiente y probablemente anterior al grabado. Está realizado en madera tallada y dorada con fondo oscuro, presentando una estructura moldurada decorada con aplicaciones vegetales carnosas y roleos en las esquinas y centros laterales. La moldura interior muestra un motivo repetitivo denticulado que recuerda repertorios del barroco popular. Desde el punto de vista estilístico, el marco puede situarse en el siglo XVIII, posiblemente reutilizado posteriormente para alojar la estampa decimonónica de inspiración rafaelesca, ya del XIX.

Metalistería

 

Campana [66]. Bronce. Esquilonada. Del año 1908.

Ornamentos

 

Solideo [67]. Seda. Confeccionado en tejido de seda color magenta, tonalidad asociada tradicionalmente a la jerarquía episcopal, presenta forma semiesférica y composición mediante gajos cosidos que convergen en un punto central. Su montaje enmarcado sugiere una función memorial o conmemorativa, posiblemente vinculada a la visita de un prelado, a una donación o a la conservación de un objeto perteneciente a alguna autoridad eclesiástica. Siglo XX.

Otros elementos

 

Lámpara de techo [68]. Madera dorada. Lámpara colgante de estructura radial compuesta por un cuerpo central torneado del que parten ocho brazos curvos destinados a sostener puntos de luz. Presenta un eje vertical culminado por un remate bulboso gallonado, del que desciende un cuerpo cilíndrico decorado con molduras y motivos vegetales estilizados. Desde el núcleo central arrancan los brazos en pronunciada curvatura, configurados mediante perfiles ondulantes y terminados en portavelas cilíndricos, adaptados a la electrificación posterior. La articulación sinuosa de estos brazos y su dinamismo recuerdan repertorios barrocos reinterpretados desde una óptica popular. La zona inferior se remata con un gran pinjante gallonado y una pieza central torneada. Los brazos llevan decoración tallada de hojas y molduras, aunque de factura sencilla, propia de talleres artesanales de finales del siglo XIX, siguiendo las modas alfonsinas.

Sillas (2) [69]. Madera y terciopelo. Presenta respaldo alto y estrecho, organizado mediante una composición arquitectónica que remite a modelos renacentistas reinterpretados desde el historicismo decimonónico. El respaldo se articula con un panel central rectangular moldurado, flanqueado por montantes torneados de gran desarrollo vertical que culminan en un remate triangular a modo de frontón clásico. En el interior de este frontón aparece una decoración tallada en abanico estilizada. La zona inferior del respaldo incorpora pequeños balaustres torneados que crean un efecto de galería. El asiento, cuadrangular, se encuentra tapizado en terciopelo rojo. Las patas delanteras y traseras muestran un elaborado trabajo de torneado, unido mediante travesaños horizontales. La decoración es sobria pero efectista, basada principalmente en el juego volumétrico de molduras, torneados y perfiles geométricos. Desde el punto de vista estilístico, la pieza responde al gusto historicista alfonsino, de finales del siglo XIX y comienzos del XX. En ella se reinterpretan modelos del Renacimiento y del clasicismo mediante técnicas industriales y seriadas. Principios del siglo XX.

Vidrieras [70]. Vidrio emplomado y policromado. Conjunto de vidrieras que presentan composiciones fundamentalmente ornamentales, organizadas mediante estructuras geométricas simétricas inspiradas en repertorios medievales reinterpretados desde una sensibilidad decorativa moderna. Predominan los motivos vegetales estilizados, rosetas, lóbulos, formas trilobuladas y elementos geométricos entrelazados, articulados mediante una cuidada red de plomos que potencia el ritmo compositivo y el efecto cromático de la luz. La paleta combina intensos tonos azules, rojos, verdes y dorados sobre fondos claros, generando un acusado efecto lumínico. Algunas vidrieras incorporan símbolos cristológicos, como el monograma IHS. Más que desarrollar programas iconográficos complejos, estas piezas cumplen una función ambiental y decorativa. Realizadas en Bilbao, en el año 1908.

Alfombra [71]. Lana. Es de formato alargado, concebida como corredor o tapiz de pasillo presbiteral, realizada en técnica de nudo español con pelo recortado y una rica ornamentación de tradición historicista. La composición se organiza mediante un eje longitudinal simétrico, articulado a partir de una sucesión de motivos romboidales y formas vegetales estilizadas que se enlazan mediante roleos y perfiles sinuosos. La cenefa lateral repite un esquema ondulante de inspiración vegetal que enmarca el campo central y refuerza el ritmo decorativo de la pieza. La gama cromática, dominada por ocres, dorados, verdes oliva, marrones y tonos grisáceos, responde a una estética propia de las primeras décadas del siglo XX. Parece ser obra de la Real Fábrica de Tapices de Madrid.

Elementos de interés etnográfico

 

Reclinatorios (4) [72]. Madera y enea. Presenta respaldo alto y estrecho, compuesto por dos largueros laterales rectos unidos por tres travesaños curvos dispuestos horizontalmente, recurso que aligera visualmente la pieza. La parte superior remata en una pequeña repisa moldurada, de perfil ondulado, destinada al apoyo de los brazos o de libros de oración, que en uno de los reclinatorios lleva unas tachuelas formando una letra y en otro grabadas las letras E y A entre una cruz, alusivas a los propietarios. El asiento, trapezoidal y de reducidas dimensiones, está realizado en enea trenzada. Las patas son rectas y robustas, unidas mediante travesaños. La austeridad ornamental y la simplicidad responden a un mueble de uso práctico. Primer tercio del siglo XX.

Cruz pasionista [73]. Madera y metal. Tiene brazos rectos y está concebida con una marcada sobriedad formal y vinculada claramente al ámbito devocional de la Congregación de la Pasión de Jesucristo, conocida popularmente como los pasionistas. En el crucero aparece fijado el emblema característico de la orden, en metal: un corazón negro rematado por cruz blanca con la inscripción Jesu XPI Passio, símbolo creado en el siglo XVIII por San Pablo de la Cruz y convertido en distintivo de la congregación. Tras el escudo se dispone una ráfaga en tonos claros, que aporta cierto relieve y enfatiza el centro simbólico de la pieza. Es un modelo austero y funcional, acorde con la espiritualidad penitencial y contemplativa de los pasionistas. La verticalidad acentuada y la simplicidad geométrica remiten a modelos difundidos ampliamente entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Desde el punto de vista estilístico, la pieza se integra dentro de la producción religiosa seriada y devocional propia de la restauración católica contemporánea, caracterizada por la recuperación de símbolos identitarios de distintas órdenes religiosas.

MRV - RCL

María Romano Vallejo – Raquel Cilla López

1. ITURRIZA ZABALA y AZCÁRRAGA Y RÉGIL, 2020a., p. 445.
ITURRIZA ZABALA, Juan Ramón y AZCÁRRAGA Y RÉGIL, Manuel de (2020). Historia de Vizcaya: general de todo el Señorío y particular de cada una de las Anteiglesias, villas … desde su fundación hasta el año 1885 / escrita hasta el año 1787 por Juan Ramon de Iturriza y Zabala y ampliada hasta nuestros días por Manuel de Azcárraga y Régil. 2020, Madrid: Fundación Ignacio Larramendi.
2. ITURRIZA ZABALA y AZCÁRRAGA Y RÉGIL, 2020a., Ibid.
3. BFAH-AHFB, Municipal, Archivo Municipal de Ubide, Libro de cuentas municipales, 1771-1792, sign. UBIDE 0001/003.
4. BFAH-AHFB, Administración de Bizkaia, Obras, transportes y comunicaciones, sign. AT00048/001.
5. BFAH-AHFB, Administración de Bizkaia, Obras, transportes y comunicaciones, sign. AT00674/035.