ERMITA DE SAN LORENZO
(Jurisdicción de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción)
Arratia
Zeanuri | Bº Ozerimendi
Folleto
Ozerimendi s/n, 48144
p.andramari.zeanuri@bizkeliza.org
El de San Lorenzo de Ozerimendi es un templo de planta rectangular [3], de tramo único a la altura del suelo que en el sistema de cubiertas se divide en dos zonas [4] [5], una de ellas a su vez fragmentada en ocho tramos. El área absidal sólo se diferencia del resto de la nave por hallarse ligeramente sobreelevada. A este plano cuadrangular se adosan una pequeña sacristía al norte y un pórtico prácticamente perimetral.
El aparejo es de mampostería vista de módulo bastante variable entre unas zonas y otras [6], lo que parece reflejar una historia constructiva compleja. En general es a base de lajas recuadradas, aunque en algunas zonas casi habría que hablar de sillarejo. Como es habitual se aplica cantería en esquinales y recerco de vanos. Estos sillares alcanzan en algunas zonas, como los ángulos posteriores, unas dimensiones considerables. El mampuesto se hace más irregular en el hastial de los pies y en el tercio inferior del muro norte [7], zona que parece haber sido reconstruida íntegramente en época no determinada.
Estos muros, rematados por largas soleras de madera, se asientan sobre un zócalo de unos 20 centímetros de salida que recorre todo el contorno del edificio [6], aunque hoy queda oculto en algunos puntos a consecuencia de las modificaciones del nivel del suelo exterior. En la cara sur este zócalo crece hasta convertirse en un banco corrido. Al interior se han excavado en los muros un par de hornacinas, una a cada lado del ambiente absidal [8] [9]. La del muro sur está cercada de sillería con la arista moldurada en ángulo para acoger puerta; la de norte es más sencilla.
La cubierta actual combina dos soluciones. En los dos tercios anteriores del templo es una bóveda de medio cañón en madera de roble [10], con ligadura corrida en la que convergen nine pares de costillas a modo de fajones, cuyos arranques se hunden en el muro [11], que dibujan ocho tramos algo irregulares. Estas costillas son de perfil facetado y en su unión con la hilera presentan tallas de picos [12]. El cambio de aparejo en las paredes a la altura de donde estaría el arranque de esta bóveda [11]parece indicar que en otro tiempo la mitad superior de los muros fue algo más delgada y contó con una deja sobre la que apeaban las costillas, y que tardíamente fue engrosada escondiendo el resalte y el inicio de los arcos. Las claves, en las intersecciones entre fajones y ligadura, son bloques de madera cúbicos con remate cilíndrico [13], en algunos casos tallados con motivos solares [14] y dentados [15]. La plementería va en su color natural, mientras que las costillas, ligadura y claves están policromadas en color naranja.
En el tercio inferior del templo la cubierta es un simple cielo raso [16] sobre el que se dispone una habitación, hoy hermética, que tal vez sea la “sala campanario” que se menciona ocasionalmente en el libro de cuentas1IGLESIA ARTEAGA, p. 10.. Esta zona se corresponde con la reforma tardía que refleja el aparejo de la fachada norte, y que parece que también supuso la modificación de la parte correspondiente de las cubiertas. En cualquier caso, no será ésta la primitiva cubrición del templo. En la zona absidal [4] y a los pies [5] pueden verse en las paredes laterales grupos de tres ménsulas (dos en el ángulo noroeste). Estarían destinadas a la sujeción de un coro a los pies y de un zeru (bovedilla, frecuentemente pintada de azul con estrellas, que cubría el presbiterio a modo de simbólico cielo) en la cabecera. Más arriba quedaría el tejado visto, sustentado por la estructura de parhilera aún existente, de la que podemos ver las soleras sobre las paredes exteriores y las cabezas de los tirantes [17]. Aquelas son piezas de gran anchura que sobresalen en la cara posterior alrededor de dos metros y rematan en sus frentes con tallas de acanaladuras, picos y proas escalonadas [18] [19]. Se han perdido los del muro norte correspondientes al cambio de aparejo, aunque al sur se recuperaron las vigas en el momento de la reconstrucción. Es posible que las vigas en la sobrebóveda lleven también tallas, pero hoy no es practicable ese espacio. Todos estos motivos corresponden al repetido catálogo de tallas de tradición mudéjar que tanto éxito tuvieron en Bizkaia la primera mitad del siglo XVI2SANTANA EZKERRA y BARRIO LOZA, 1996a, p. 246.. Más tarde, pero aún dentro de esta centuria, se añadiría la bóveda antes descrita. Por encima de todo ello, un tejado a dos aguas [20].
El acceso principal se abre a los pies [21]. Es un amplio carpanel de dovelaje irregular, con impostas de placa lisa. Se cierra a modo de humilladero, mediante un sistema de celosía de barrotes torneados [22]. A ambos lados de este paso hay dos aguabenditeras. La de la derecha es una pieza troncocónica facetada, recorrida por una línea sinuosa en su parte superior [23]. La de la izquierda parece ser una imitación de aquélla, pero mucho más tosca y carente de la línea ondulada [24]. En el muro sur se abre otro acceso [25]. Este es apuntado, de cuatro dovelas muy irregulares sobre alargados salmeres y leve nacela en toda su rosca y arista. El cañón es escarzano [26].
La iluminación natural del templo es escasa. Existe un gran vano en la cabecera [27], escarzano y con derrame [28]. Otro hueco de las mismas características se abre en el ambiente absidal, al sur [29]. En esta cara a mediodía pueden verse también dos aspilleras [30] abocinadas al interior y con un ligero derrame externo, la primera de ellas cegada [29] por la bóveda –lo que nos indica que no fue ésta la primera cubrición–, mientras que la más próxima a los pies está en uso [31]. Finalmente, a los pies se abre un vanito cuadrangular, reciente, por encima del tejado del pórtico.
Al lado del evangelio se adosa la sacristía [32], una pequeña estancia cuadrangular, aparejada en mampuesto de escasa calidad y cubierta con viguería y ladrillo. Se comunica con la cabecera a través de un paso adintelado, y se ilumina mediante una ventanilla adintelada. Se añadió al templo hacia 1934, cuando se comenzó a celebrar misa los domingos3IGLESIA ARTEAGA, p. 10.. Bajo la ventana de esta sacristía se conserva uno de los elementos más singulares del templo. Se trata de un sillar, tal vez una lápida, decorado con dibujos y trazos incisos [33]: al centro aparece una figura humana en la que se ha marcado una cabeza muy esquemática, reducida a un círculo, un estrecho tronco y los brazos, el izquierdo doblado sobre la cadera; a la derecha puede verse una figura menor y aún más rudimentaria, y a la izquierda diversas líneas formando ángulos que recuerdan las representaciones de Momoitio (Garai), Iturreta (Markina-Xemein) o Abrisketa (Arrigorriaga). Según Ybarra y Bergé, la imagen representada sería la Virgen con el Niño, datándola en el siglo XI, cronología que no descarta Garcia Camino4YBARRA Y BERGÉ, 1958a, ARREGI AZPEITIA, 1978a. BARRIO LOZA, 1989-1991a, vol. 1, p. 403. GARCÍA CAMINO, 2002a, p. 470.. Esta pieza fue hallada a los pies del presbiterio durante una reforma en la década de 1930 y, tras remarcarse sus trazos, fue instalada en su actual ubicación, no muy afortunada por hallarse al exterior y al lado de un grifo.
Sobre el hastial de los pies se alza la espadaña [34]. Es un elemento moderno, de cemento, instalado en los años treinta del siglo XX. Consta de un solo cuerpo de remate triangular con dos vanos mitrales para campanas. Tuvo una cruz, pero hoy está perdida.
Rodeando casi en su totalidad el edificio se desarrolla el pórtico [35]. Es de murete de mampostería enchapado de cemento, de altura irregular (oscila entre 0,50 y 1,20 metros), con pasos en varios puntos. Sobre él apean unos pies derechos que soportan las soleras de las tejavanas. Éstas son a un agua en las paredes laterales y posterior, descansando a la pared en ménsulas de cuarto de bocel, mientras a los pies se hace a tres vertientes –recuérdese que esta pared fue íntegramente renovada– [36]. Curiosamente, en la recuperación del tercio inferior del muro norte se reutilizaron las ménsulas allí existentes con anterioridad, lo que parece indicar que el viejo pórtico allí subsistió incluso después de esta importante reforma. Su piso estuvo en otro tiempo totalmente encachado y enlosado, pero hoy presenta un enlosado de reciente factura.
Los datos más antiguos sobre San Lorenzo de Ozerimendi parecen ser los proporcionados por la necrópolis que se sitúa en su entorno. Bajo el muro de la cabecera pueden verse algunas tumbas de lajas, que de forma genérica pueden fecharse entre los siglos XI y XII5BARRIO LOZA, 1989-1991a, vol. 1, p. 403. GARCÍA CAMINO, 2002a, p. 470.. La cronología más antigua quedaría confirmada por la presencia del sillar empotrado en el muro exterior de la sacristía. De hecho, en Zeanuri se considera al de San Lorenzo como el templo más antiguo del entorno y es tradición repetida en otras ermitas de la comarca que hasta él se llevaban a enterrar difuntos desde Orozko y aun desde Otxandio. En cualquier caso, la presencia de enterramientos certifica su antigua condición de parroquia. A principios del XVI –posiblemente no antes de 1525, a juzgar por las ventanas del ábside y las tallas de la que suponemos primitiva cubierta– sería reconstruido el edificio con las dimensiones actuales, que evidentemente son superiores a las anteriores, puesto que se superpone a las tumbas. El nuevo templo estaría dotado de una cubierta de armadura vista reforzada por jabalcones, lo que permitiría adelgazar los muros a partir del nivel de las ménsulas de zeru y coro. Su acceso lateral, el arco apuntado, aparece como un elemento ya arcaico, de inercia gótica, aunque construido ya en el renacimiento. Posteriormente, pero aún dentro del siglo XVI, se añadiría la bóveda de medio cañón, apeado en la deja del muro. Esto supuso el cegamiento de las dos aspilleras del lado epístola. Pero otra transformación importante se produjo cuando, seguramente hacia 1700 (a juzgar por el carpanel de entrada y su carpintería). Sin duda a causa de un derrumbamiento, se renovó todo el hastial de los pies, donde se abrió la amplia puerta. Al mismo tiempo se realzó el tercio inferior del cara norte. Estos cambios supusieron la modificación de la bóveda en la zona de los pies del templo, sustituida por la “sala campanario”. Al mismo tiempo se engrosaría la parte superior de los muros, a partir de la deja, a fin de reforzar su resistencia, lo que supuso el “enterramiento” de los arranques de los fajones en las paredes. Una última reforma de importancia fue la de 1933-1934: se sustituyó el pavimento, se construyó la sacristía y la espadaña, y se hicieron algunas otras modificaciones menores. Desde entonces hubo diferentes reformas, siendo la más importante la que se llevó a cabo en 1989-1990, que ha recuperado el esplendor original del templo, aunque como veremos afectando a su mobiliario de forma bastante negativa6ACOB-KBGA, Expediente de obras sobre la reparación de las ermitas de Santa Lucía, San Lorenzo y San Miguel pertenecientes a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora Zeanuri, 1989-1990, sign. D2-0143/007..
Pese a su simplicidad arquitectónica, la ermita de San Lorenzo de Ozerimendi presenta ciertos puntos de interés. Por un lado está su aportación documental a través de la arqueología. Pero aún más importante es el buen estado de conservación de algunos de sus elementos más característicos, como son el sillar de la sacristía o, sobre todo, los trabajos en madera, tanto el zeru –en estrecha relación con otros del área del Gorbea vizcaíno, singularmente en Orozko – como las tallas, soluciones populares de mucho encanto. Ello sin olvidar el atractivo derivado de su ubicación pintoresca, algo bastante generalizado entre las ermitas de la comarca.
MOBILIARIO
La ermita no conserva documentación antigua, por lo que no podemos rastrear la biografía de su amueblamiento. A día de hoy se conservan varias piezas sueltas, pero hasta los años 90 del siglo XX presidía un retablo [37] con banco, un piso de tres calles y ático. Cobijaba imágenes recientes de la Virgen del Rosario, Sagrado Corazón de Jesús y en el centro estaba el titular, San Lorenzo. Esta imagen junto con el Cristo crucificado que ocupaba el ático han llegado a nuestros días. En este mueble también estuvieron otras imágenes de Santa Marina y San Antolín, que fueron robadas, aunque se dice que la santa pudo recuperarse y se depositó en otro lugar. El mueble era una sencilla y práctica obra neoclásica, realizada por Francisco de Eugercios en 18267IGLESIA ARTEAGA, p. 11., ensamblador natural de Aretxabaleta pero residente en Zeanuri.
Además de este retablo, la ermita contaba con púlpito [38], de barrotería torneada, muy sencillo.
Escultura
San Lorenzo [39] (132 x 60 x 34). Madera policromada. Talla del santo en pie, portando los elementos que le son característicos, una parrilla (instrumento de su martirio) en forma redonda y la palma de mártir. Muestra una disposición frontal y estable, con escaso dinamismo, salvo por cierto meneo en las mangas. Mantiene un rictus inexpresivo, ensimismado, pero dirigiendo la vista hacia los fieles. Viste ropas de diácono, con dalmática de un potente rojo, adornada con motivos grabados y estofados en dorado y plateado, a base de ces, espejos y rocalla. Y se toca con birrete clerical negro, bastante abultado. Domina en esta talla la solemnidad hierática, con una factura bastante popular, pero que apunta hacia el siglo XVIII, en su último tercio. Además de su culto en el día de la fiesta (10 de agosto), a este santo se acudía para la curación de diviesos y forúnculos8GOROSTIAGA, 1924a, p. 125. ARREGI AZPEITIA,1987a, vol. 2, p. 404..
Cristo crucificado [40] (107 x 90 x 23). Madera policromada. Al otro lado del presbiterio, dispuesto sobre una estructura de cruz moderna, este Cristo presenta una llamativa anatomía. Su cuerpo resalta una musculatura definida, engrosada y con cierta tensión, patente sobre todo en brazos y abdomen. Las piernas por su parte se arquean y se cruzan, desplazando a su vez a la cadera, en busca sin duda de una tensión o contraposto acusado. El rostro se hace eco de esta compleja postura, mostrando una expresión de agonía contenida, con la mirada baja, abatida y gesto interiorizado. Se ha buscado mostrar el sufrimiento. Se ciñe perizoma a la cintura, de plegado blando y disposición asimétrica. La policromía es naturalista. Romanista, siglo XVI, último cuarto.
Cristo crucificado [41] (63 x 49). Madera policromada. Presidiendo la cabecera, bajo la ventana, cuelga otro Cristo en la cruz, de menor formato. Exhibe una anatomía adelgazada y proporcionada, con torso y costillar marcado. Las piernas, bien torneadas, se clavan a un solo clavo y se mantienen flexionadas. Sus brazos caen en amplio ángulo, sin tensión dramática, lo que refuerza la expresión serena de su rostro que se gira levemente, con los ojos cerrados, anunciando la muerte. El cabello y la barba se pegan al cuerpo, sin agitación ni mucho volumen. Jesús se cubre con perizoma de amplios pliegues, anudado a un lado, donde adquiere cierto vuelo. Será obra del barroco tardío, finales del siglo XVIII.
Orfebrería
Cáliz [42] (24 x ø14 x ø8). Plata en su color y sobredorada. Se levanta sobre pie redondo, de varios niveles, el central abocelado. El astil es una sucesión de piezas cilíndricas y cuello troncocónido anillado antes de la copa. El nudo al centro es en jarrón de perfil bastante recto. La copa es lisa de diseño muy vertical. La pieza carece de ornato, y solamente cuenta con una inscripción estampada, en la pestaña del pie, alusiva a la propiedad: S. LORENZO. Por el interior de la pestaña está punzonado parcialmente con lo que parece la marca de Pedro Bolangero (P / …OLAN /…O), artífice activo entre 1739 y 1754, miembro de una saga de orfebres vitorianos. Como se aprecia, perpetúa los modelos del barroco desornamentado, que estuvieron de moda durante largo tiempo9CILLA LÓPEZ, 2022a, vol. 1, p. 318, vol. 2, nº47, vol. 3, p. 28..
Patena [43] (ø13,6). Plata sobredorada. Pieza lisa y sin punzones. Su sencillez no permite adscribir una cronología concreta.
Metalisteria
Cruz de altar [44] (59,5 x 22 x 8,5). Madera en su color y bronce. Se levanta sobre base de sección poligonal y perfil moldurado, con brazos rectos. Lo más interesante son las piezas metálicas. Al pie, Virgen con el Niño sobre media luna y querubín, sobre ella calavera con tibias. Presidiendo va la figura de Cristo crucificado, de anatomía enjuta, con el perizoma amplio y volandero. Le corona placa acorazonada con haz de rayos rectos y al centro cúmulo de nubes con el triángulo trinitario. Culminando este vástago largo, otra chapa acorazonada, con INRI, ces y querubín. En los remates de los brazos se añaden también otras piezas planas y redondeadas, con un símil de haz de rayos grabados. Será obra neoclásica, con ciertos resquicios barrocos. Hacia 1800.
Campanilla [45] (16,3 x 7). Bronce y madera. Pieza de tradición popular, con el mango muy elemental, sin valor artístico. La campanilla por su parte, presenta perfil campaniforme clásico, con molduras rectas en la parte de abajo y en los hombros, y unos apliques de flores en la panza. Siglo XIX.
Ornamentos
Capa pluvial [46] (208 x 140). Tejido de seda, un damasco de palma color carmesí, con motivos de amplias hojas de palma y rameados. Tela de gran difusión desde el siglo XVIII, rematada por galones dorados. Siglo XIX.
Otros elementos
Reja [47] (293 x 360). Madera en su color. Cerrando la entrada, es de balaustres de madera torneados en el cuerpo y en el «abanico» de la parte alta. El armazón general y los balaustres serán obra de hacia 1700, aunque la puerta es más moderna.
Pie de altar [48] (143,5 x 33 x 32,5). Piedra. Pieza alargada, de forma troncopiramidal que en uno de sus extremos cuenta con un orificio cuadrangular. Fue hallada en el ábside durante la reforma de 1933-34 y depositada en el suelo pórtico, en el lado norte. Constituía el pie de un altar primitivo, con su espacio excavado para contener la lipsanoteca, el contenedor de reliquias, necesarias para la consagración de un templo. Siglo XII?
Lápida [49] (53,5 x 30). Piedra. Incrustada en el muro este, bajo la ventana de la sacristía, se conserva uno de los elementos más singulares del templo. Se trata de una lápida decorada con dibujos y trazos incisos muy esquemáticos: al centro presenta lo que parece una figura humana con una cabeza muy simple, reducida a un círculo, un estrecho tronco y brazos, el izquierdo doblado sobre la cadera; a la derecha puede verse una figura menor aún más rudimentaria, y a la izquierda varias líneas formando ángulos que recuerdan representaciones en otros elementos datados en el siglo XI (Momoitio en Garay, Abrisketa en Arrigorriaga). La hipótesis más generalizada es que representa a la Virgen con el Niño. Esta pieza fue hallada a los pies del presbiterio durante una reforma en los años treinta del siglo XX, y fue instalada en su actual ubicación10BARRIO, 1989-1991a, Tomo I, p. 402..
Elementos de interés etnográfico
Bolas de bolera rural (2) [50]. Madera en su color. Piezas de tipo popular, empleadas en las festividades de la ermita en el bolatoki al sureste del edificio. Siglo XX.
Elementos depositados en el Museo de Arte Sacro
Ara de altar [51] (37,5 x 43,5 x 12,7). Piedra. Elemento monolítico de forma prismática simple con una cavidad central casi paralelepípeda excavada para acoger la lipsanoteca (contenedor de reliquias). Carece de decoración, inscripciones o molduras, primando el aspecto litúrgico sobre lo estético. Perteneciente al primitivo templo, hacia el siglo XII.
Lipsanoteca [52] (4 x 5,5 x 4). Madera en su color. Pequeña caja de madera con tapa, muy rústica, en cuyo depósito interior estaban depositadas las reliquias para consagrar el templo. A la rareza y excepcionalidad de la obra, se une la presencia en una de sus caras de una inscripción en tinta, en letra románica relativa a su contenido, que reza: Hic sunt reliquie / honore dei mar / thi s Lauren/ti et dei marrtiri / et S Marina / et dei Sn Mt apto / et s (ilegible). Que transcribimos como: Aquí están las reliquias en honor del mártir Lorenzo, y la mártir Marina, y de San Martín(?) apóstol, y San… Se trata de una pieza de excepcional valor histórico, que a juzgar por la caligrafía y su tipología, nos sitúa en el románico, hacia el siglo XI o XII. A eso hay que añadir que se conserva el altar consagrado completo, junto al ara o el pie de altar anteriormente citados.
MRV - RCL - JMGC
María Romano Vallejo – Raquel Cilla López – Juan Manuel González Cembellín
1. IGLESIA ARTEAGA, p. 10.
2. SANTANA EZKERRA y BARRIO LOZA, 1996a, p. 246.
3. IGLESIA ARTEAGA, p. 10.
4. YBARRA Y BERGÉ, 1958a,
ARREGI AZPEITIA, 1978a.
BARRIO LOZA, 1989-1991a, vol. 1, p. 403.
GARCÍA CAMINO, 2002a, p. 470.
5. BARRIO LOZA, 1989-1991a, vol. 1, p. 403.
GARCÍA CAMINO, 2002a, p. 470.
7. IGLESIA ARTEAGA, p. 11.
8. GOROSTIAGA, 1924a, p. 125.
GOROSTIAGA, Eulogio de. “La religiosidad del pueblo. Zeanuri”. En Anuario de la Sociedad de Eusko-Folklore, nº4, 1924, pp. 118-133. Disponible en https://www.eusko-ikaskuntza.eus/PDFAnlt/folkl/004118133.pdf
ARREGI AZPEITIA,1987a, vol. 2, p. 404.
ARREGI AZPEITIA, Gurutzi. Ermitas de Bizkaia. Bilbao: Diputación Foral de Bizkaia / Instituto Labayru, 1987, 3 vols.
9. CILLA LÓPEZ, 2022a, vol. 1, p. 318, vol. 2, nº47, vol. 3, p. 28.
CILLA LÓPEZ, Raquel. Investigación y puesta en valor de la platería antigua en Bizkaia. Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2022, 4 vols. (Colección Investigaciones de Patrimonio Cultural, nº4). Disponible en https://www.euskadi.eus/publicaciones-patrimonio-cultural/web01-a2kulonz/es/
10. BARRIO, 1989-1991a, Tomo I, p. 402.
BARRIO LOZA, José Ángel (dir.). Bizkaia. Arqueología, urbanismo y arquitectura histórica. Bilbao: Universidad de Deusto – Deiker / Diputación Foral de Bizkaia – Urbanismo y Medio Ambiente, 1989-1991, 3 v