ERMITA DE SAN ISIDRO

(Jurisdicción de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción)

Arratia

\

Zeanuri | Bº Plaza

i

Folleto

San Isidro 5, 48144

p.andramari.zeanuri@bizkeliza.org

EDIFICIO [1]

La ermita de San Isidro es, por sus dimensiones, más una iglesia que una ermita. De hecho, se construyó en la segunda mitad del siglo XIX para sustituir temporalmente a la de Santa María, en malas condiciones por entonces. El edificio se ubica entre el río Arratia y la calle que desde el norte accede al núcleo (“la Plaza”) de Zeanuri, con la cual se alinea.

Presenta planta [3] muy longitudinal, de una nave de siete tramos, el primero ensanchado hacia los lados generando un pequeño crucero, más una cabecera cuadrangular más estrecha que la nave. Al testero se adosan dos estancias, una para sacristía y otra para capilla de diario, creando, junto con el crucero, un volumen más ancho que el resto del buque.

El espacio interior [4] [5] es muy diáfano, unitario, pero a todas luces excesivamente largo.

Apareja [6] sus muros en mampostería irregular, enlucida al interior y vista al exterior, salvo en el acceso, con rosca de sillería, al igual que el túnel al que acoge [7]. Se aprecia ladrillo en algunas zonas que han sido intervenidas. Cuenta con una hornacina para sagrario en la cabecera, cerrada con puertecilla de madera [8].

El pavimento [9] es un embaldosado reciente. El primer tramo –hoy integrado en la cabecera– se eleva una grada con respecto a la nave, y el presbiterio se halla muy sobreelevado aún se eleva más mediante cinco gradas de granito.

Al interior cuenta con soportes [10] vistos dividiendo los tramos de la nave. Son seis pilares lisos en cada muro lateral sobre los que apean las vigas de la cubierta. Por el exterior sólo es perceptible un contrafuerte [11], en la fachada de la epístola, a la misma altura que el quinto pilar del muro de la epístola.

La cubierta general del interior es un techo raso de tablazón policromado en color blanco [12]. Se dispone entre las vigas que, a modo de arcos fajones, soportan la techumbre y apean sobre los pilares laterales. Se le han añadido huecos para ventilación en el centro de cada tramo, aprovechados para instalar la megafonía, que afean la edificación.

Diferentes son las zonas del crucero y el presbiterio, ya que carecen de la tablazón. La primera está abierta a la nave mediante un amplio arco de medio punto sobre placa lisa, que descansa también en los pilares correspondientes. La cubierta es una artesa de tres paños, pero esta vez de cemento, reforzada en sus cambios de plano con unas ménsulas lisas.

La cabecera, también embocada en arco de medio punto, aunque más estrecho [13], se cierra con una bóveda de cañón. También el tramo a los pies, destinado a albergar el coro, presenta distinta cubierta. En este caso es una bóveda rebajada que apea directamente en los muros [14].

Al exterior el edificio presenta una cubierta dividida en dos partes. La nave [15] lleva tejado a dos aguas con larga cumbrera longitudinal. Pero el crucero y la cabecera tienen su propia cubierta, a tres aguas.

El acceso [7] se abre mirando a la calle a la que se alinea el templo. Es un arco de medio punto con rosca de pequeñas dovelas de sillería pero jambas en mampostería. Se protege por medio de un pórtico en túnel con bóveda de cañón de ladrillo pincelado imitando sillería. Su frente es un arco de medio punto igualmente adovelado en la rosca pero con jambas de mampuesto. Cuenta con un segundo acceso a los pies, bajo el coro [10]. Es adintelado, y no conduce al exterior sino a una dependencia aneja que se encuentra adosada.

La iluminación [16] se obtiene mediante vanos adintelados con derrame interno abiertos en algunos tramos: en el muro de la epístola se rasgan uno en el crucero, otro en el tercer tramo y otro en el sexto; en el muro del evangelio hay uno en el crucero; y a los pies otro más, a la altura del coro [10]. Éste, se localiza en el último tramo del templo. Es una estructura alta, que apoya sobre sobre un gran arco escarzano de obra. Cuenta con acceso de escalera claustral de dos tramos. El suelo es de entarimado y se protege con baranda de madera con varales torneados de anillas [17]. Presenta alto zócalo de madera en la pared.

El paso a la sacristía [18] se abre en el muro norte del brazo del crucero que se localiza al lado de la epístola. Es un acceso adintelado [19] que da paso a un espacio cuadrangular, que se cubre con cielo de raso, presenta solera de baldosa y se ilumina mediante un hueco adintelado rasgado en la pared septentrional. El mismo esquema constructivo, pero en el brazo oeste del crucero se repite para la estancia que hace las veces de capilla de diario.

Cuenta con espadaña sobre el acceso [20]. Es de factura reciente, de dos cuerpos: el más bajo tiene dos huecos en medio punto para las campanas; y el segundo en un frontón triangular, con los laterales curvados, en cuyo centro se abre otro arco peraltado, de menor tamaño que el resto, en el que hay un cimbalillo. Se remata con una cruz metálica con decoración vegetal y rayos [21].

 

La construcción de esta ermita se puso en marcha hacia 1866 a consecuencia del cierre al culto de la iglesia parroquial de Santa María, debido a las condiciones en que se encontraba y la necesidad de acometer en ella obras estructurales. El culto se trasladó inicialmente al comulgatorio de la parroquia, pero ante su estrechez se vio conveniente la construcción de un templo provisional.

Así, en 1866 se encontraría en construcción1AHEB-BEHA, Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, Zeanuri, Libro de cuentas, 1862-1927, sign. 7837/002-00. , y para 1867 ya estaría en uso, tal como se deduce de la solicitud que en 1884 realiza el vecindario de Zeanuri para arreglar esta iglesia de San Isidro que “se construyó precipitadamente (…) 17 años atrás”. Como consecuencia de esta construcción apresurada, denuncian que “las paredes carecen de la necesaria solidez para sus dimensiones y como solo tienen estribaciones por la parte interna, han tomado la tendencia a desplomarse hacia afuera o sea hacia la carretera que pasa formando la cuneta en las goteras de la yglesia”2BFAH-AHFB, Administración de Bizkaia, Gobierno y Asuntos eclesiásticos, 1885, sign. AJ01391/017. Años 1884-1885..

Para el arreglo, se proyectaron cinco contrafuertes en la fachada este, en el muro pegante a la calle. Esta obra no se llevó a cabo, tal como demuestra la inexistencia de dichos contrafuertes, pero parece que la por entonces iglesia pudo sobrevivir.

En 1936 se llevaron a cabo nuevas reformas, como la pintura al temple de los techos y paredes, el arreglo de los cielos rasos, revoques y pequeñas obras de carpintería.

Ya en 1961 se hubo de cambiar la tarima, que se hallaba podrida, por terrazo. En este momento también se aprovechó para pintar la iglesia, los tres altares y el coro. La obra ascendió a 129.605,12 pesetas, y a ella contribuyeron, además del Obispado y el municipio de Zeanuri, Jesús de Rotaeche, dueño de la próxima finca Zubiate, quien aportó 2.000 pesetas3AHEB-BEHA, Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, Zeanuri, Papeles Varios, 1936, sign. 1775/000-00; ACOB-KBGA, Expediente de obras sobre la reparación de la ermita de San Isidro perteneciente a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora Zeanuri, 1961. Signatura: D2-0142/020; AHEB-BEHA, Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, Zeanuri, Papeles Varios, 1961, sign. 1774/000-00..

La última reforma se llevó a cabo en 1992, momento en que se reparó la cubierta y se rasearon y pintaron las paredes interiores y exteriores, restaurándose el solado (pulido y abrillantado) y se renovó la instalación eléctrica. Todo ello conllevó un coste de 32.691.800 pesetas4ACOB-KBGA, Expediente de obras sobre la reparación de la ermita de San Isidro sita en la plaza de Zeanuri perteneciente a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora Zeanuri, 1992-1994. Signatura: D2-0143/012. .

La de San Isidro es una ermita de factura modesta, probablemente consecuencia de su apresurada construcción inicial. Sin apenas detalles formales reseñables, lo más llamativo es su gran tamaño y su desproporcionada longitud.

MOBILIARIO

El amueblamiento de este templo guarda coherencia con el momento de edificación del mismo. Por este motivo, algunas de las obras se adquirirían al terminar las obras, hacia el último cuarto del siglo XIX y comienzos del XX.

Retablística

 

Retablo de San Isidro [22]. Madera dorada. Mueble muy sencillo, consta de un cuerpo y ático, sobre mesa de frente recto, marmoreada en dos tonos terrosos. El nicho principal es de medio punto, con las enjutas y marco decorado con placas de hojas carnosas y otros vegetales. Se flanquea por columnas entorchadas (de fuste estriado en desarrollo helicoidal), con capiteles jónicos, y quedan en un segundo plano unas pilastras acanaladas. Remata este cuerpo un tarjetón vegetal con espejo oval apaisado, al que le sigue un entablamento quebrado decorado con dentellones y frontón partido con volutas. La casa del ático es adintelada, rematada en frontón triangular perfilado por dentellones, y decorada en los flancos con cintas, frutos y hojas colgantes. En la parte inferior y central del mueble se sitúa el sagrario, que repite el esquema del mueble mayor, con puerta en medio punto, columnas de fuste estriado a los lados y remate en frontón y crucecita. El titular del retablo es una esbelta talla de San Isidro [23] (154 x 46 x 42 peana), ataviado con las ropas propias de su condición de labriego (calzón, chaqueta corta abotonada y sujeta con cinturón, botas altas…) que sujeta con una mano la tradicional aguijada, empleada con el ganado vacuno. Por su parte, el ático acoge pintura de medio cuerpo de la Virgen María hilando [24], representada ya como una joven y no en su niñez, como suele ser lo habitual para este tema iconográfico. Es en general un mueble correcto, mejor en lo que respecta a la mazonería que las imágenes. Se trata en global de una obra de composición neoclásica, que aún conserva elementos de tradición barroca (tarjetón, vegetales) y a la que se le han hecho algunos aditamentos posteriores en la parte baja (mesa, nivel del sagrario y bases de las columnas). 

Retablo de San Antonio de Padua [25]. Madera policromada. Mueble de un único nicho, en un cuerpo y ático, levantado sobre mesa recta de escasa salida. Al centro cuenta con casa en medio punto, enmarcada entre pilastras de frente estriado, y sobre la rosca discurre motivo de laurea con discreto remate de ces contrapuestas. En los laborales otras pilastras más retranqueadas, muestran cajeado y apliques de guirnaldas vegetales, con remates de jarrones a modo de flameros. Remata este cuerpo principal en una hilera de ovas que dan paso a un frontón partido, de marcado volumen arquitectónico, con un pedestal moldurado cóncavo convexo al centro, hoy vacío. El conjunto está policromado en marmoreado verde, aportando luz algunos detalles en dorado y otros en ocre marmoreado. Se busca la nobleza visual, sin recurrir a materiales costosos. Acoge la imagen de San Antonio de Padua con el Niño [26] (154 x 46 x 42 peana), éste sobre un libro y en pie, dirigiendo su cuerpo en movimiento y su mirada hacia el santo, en clara complicidad. Son tallas esbeltas, con más donaire el infante y ritmo más sereno el adulto, sobre todo patente en las telas. Los gestos son mansos y mantienen unas armónicas proporciones. La propia estructura del mueble, así como los detalles ornamentales, nos sitúan en los cánones del neoclasicismo consolidado. Talla sincrónica al mueble.

Retablo de la Inmaculada [27]. Madera policromada. Mueble idéntico al anterior, tanto en su estructura como en su tratamiento polícromo. Lo único que los distingue es la presencia en este retablo de un elemental sagrario, utilitario pero carente de valor artístico. La hornacina está ocupada por una talla de la Inmaculada Concepción [28] (174 x 43 x 38 peana) sobre nube de querubines. Presenta un marcado eje vertical, reforzado por la postura erguida y el alargamiento de la figura, con un contraposto muy suavizado, evitando la rigidez. Dispone sus manos sobre el pecho, en gesto de humildad y la mirada elevada, en actitud contemplativa con rostro absorto y sereno. Predomina en ella la claridad formal y la elegancia, sobre los ritmos exaltados, resultando lo más dinámico lo airoso del manto. La policromía sigue los preceptos de su iconografía, a base de blanco, azul y motivos estofados en dorado. Aun conservando cierta herencia barroca por el movimiento del manto, la obra será ya neoclásica, coetánea al retablo.

Escultura

 

Cristo crucificado (capilla) [29] (134 x 111,5). Madera policromada. Talla de Cristo en la cruz, de musculatura definida, pero no tensionada. Mantiene la cabeza caída, ojos entrecerrados, boca entreabierta, buscando el naturalismo. Y los brazos reflejan cierta tensión, dejando vencerse al cuerpo, con las piernas flexionadas y cruzadas. Se cubre con perizoma corto, de plegado blando; suavidad en el modelado que se aprecia también en la corona e incluso el cabello. Nos llevan estos rasgos a una fecha avanzada del siglo XVI, al romanismo. Por otra parte, el madero al que está clavado, enraiza con la tradición de la talla local, es de factura reciente.

Cristo crucificado [30]. Madera en su color. Talla de anatomía estilizada, con abdomen y cintura marcados, de modelado naturalista sin resultar dramático. Su rostro transmite sobriedad y expresión emocional contenida. El cuerpo desnudo se tapa con perizoma que se anuda a un lado, de tela blanda, sin buscar excesos. Es obra correcta, de factura contemporánea, que sigue modelos del barroco. Siglo XX.

Metalisteria

 

Crismeras [31] (6,5 x ø4 x ø4; 11 x 10 x ø4,5). Plata en su color. Juego de tres recipientes, destinados a contener los Santos Óleos (Óleo de los enfermos, Óleo de los catecúmenos, Santo Crisma). Tienen forma de pequeña vasija de perfil abombado, contando con tapa plana abatible una de ellas, mientras la otra pareja, que además van unidas por la panza, presentan cuello cóncavo y tapa abultada con aros de remate. Es posible que la pieza suelta se fabricara aparte para completar el conjunto. Perpetúan los modelos clasicistas, pero serán del siglo XIX.

Cristo crucificado de la cruz procesional [32] (46 x 59,5). Metal plateado y dorado. Figura de Cristo en la cruz, de anatomía muy estilizada aunque musculosa. El cuerpo se mantiene en plateado, reservando el dorado para el cabello, pies y paño de pureza. Recuerda modelos italianizantes, pero se tratará de una obra del siglo XIX o ya XX. La cruz donde se instala es de sección redonda, imitando la textura del leño, con cartela de INRI correiforme. Todo ello levantado sobre barrote metálico torneado, con secciones para hojas, lingotes, botones…

Elementos de interés etnográfico

 

Reclinatorio [33] (88 x 46 x 39). Madera en su color y enea. Muy sencillo, sin alarde artístico alguno, solamente presenta una sencilla cruz de madera en el frente. Siglo XX.

MRV - RCL - JMGC

María Romano Vallejo- Raquel Cilla López – Juan Manuel González Cembellín

1. AHEB-BEHA, Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, Zeanuri, Libro de cuentas, 1862-1927, sign. 7837/002-00.
2. BFAH-AHFB, Administración de Bizkaia, Gobierno y Asuntos eclesiásticos, 1885, sign. AJ01391/017. Años 1884-1885.
3. AHEB-BEHA, Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, Zeanuri, Papeles Varios, 1936, sign. 1775/000-00; ACOB-KBGA, Expediente de obras sobre la reparación de la ermita de San Isidro perteneciente a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora Zeanuri, 1961. Signatura: D2-0142/020; AHEB-BEHA, Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, Zeanuri, Papeles Varios, 1961, sign. 1774/000-00.
4. ACOB-KBGA, Expediente de obras sobre la reparación de la ermita de San Isidro sita en la plaza de Zeanuri perteneciente a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora Zeanuri, 1992-1994. Signatura: D2-0143/012.