ERMITA DE SAN JUAN BAUTISTA
(Jurisdicción de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción)
Arratia
Zeanuri | Bº Altzuaga
Folleto
Altzuaga s/n, 48144
p.andramari.zeanuri@bizkeliza.org
La ermita de San Juan Bautista de Altzuaga es uno de los templos más antiguos de Zeanuri, como confirmaron las excavaciones arqueológicas que allí se llevaron a cabo en la década de 1990.
Tiene planta rectangular [3], dividida al nivel de la cubierta en tres tramos irregulares –van creciendo desde la cabecera a los pies– y un presbiterio definido también en la cubierta mediante una bóveda de madera (un zeru o cielo) [4][5]. A los pies se adosa un pórtico.
Apareja sus muros en mampostería irregular, en general en forma de lajas, reforzada en los accesos, vanos y esquinales con sillería arenisca [6]. Al exterior este material va visto, pero al interior se enfosca con mortero de cal, salvo el zócalo, donde queda a la vista, y algunas piedras que asoman aleatoriamente con una finalidad estética [4]. En ese zócalo, en el presbiterio, se abren, dispuestas de manera simétrica, sendas hornacinas adinteladas recercadas con lajas de sillería [7][8]. También al exterior presenta corto zócalo saliente en el muro sur, entre el acceso y los pies del templo [6]. Los muros rematan en unas dobles vigas carreras, corridas, entre las que asoman las cabezas de las cerchas interiores a las que más adelante nos referiremos [9].
El actual pavimento es de entarimado reciente [10] que se eleva a la altura del presbiterio para diferenciar los espacios. Durante las excavaciones de 1990, bajo la tarima se detectó un suelo en el que se observaron dos zonas: en los pies y en la mayor parte de la nave estaba constituido por un enlosado de lajas calizas irregulares ajustadas entre sí; en la cabecera, bajo el presbiterio, presentaba ladrillos macizos en lugar de losas. Apoyaba en una capa de argamasa que contenía restos quemados y algunos fragmentos cerámicos que permitían datar la colocación del enlosado en torno al siglo XVII1GARCÍA CAMINO, 1991a, p. 82.. Este enlosado se sustituyó por tarima en el siglo XIX, material que ha seguido utilizándose para la solera desde entonces, con renovaciones propias de las necesidades de cada momento.
Cerca del presbiterio se ha conservado a la vista uno de los huecos de enterramiento hallados en las excavaciones [11].
La cubierta combina dos soluciones. Sobre el presbiterio presenta una bóveda de medio cañón un tanto torpe en madera de roble [12], un zeru (cielo) con cuatro costillas distribuidas algo irregularmente a modo de fajones cuyos arranques se hunden en el muro. Estas costillas convergen en una ligadura central, facetada y con tallas en punta de diamante [13] que la llevarían al primer tercio del siglo XVI. Aseguran la estructura otras seis ligaduras menores. El resto del templo se cubre con estructura de madera sobre dos cerchas que definen los tramos [14]. Apean en jabalcones [15] sobre el muro de la epístola, y en el del evangelio una ménsula parece indicar que en otro tiempo hubo más jabalcones a ese lado. A los pies la cumbrera apoya directamente sobre otro jabalcón [16]. No obstante, en origen este espacio debió de estar segmentado por pies derechos que apoyaban en bloques de piedra (detectados en la excavación), que reforzarían quizás las cerchas2Ibidem.. Al exterior el edificio se cubre a dos aguas, que se hacen tres sobre el pórtico [17], con alero sobre canes de formas curvas [18].
Dispone de dos accesos. Uno, abierto en el lado del mediodía [19], es apuntado con la arista rebajada, y se despieza en cinco dovelas lisas, con la clave resaltada, que apoyan en jambas de largos salmeres –en el derecho se ha grabado un sencilla cruz sobre Gólgota–. Se eleva sobre tres gradas para superar el desnivel del terreno. El otro, situado en el lado oeste [20] y protegido bajo el pórtico, es también apuntado y también de aristas matadas, aunque con un dovelaje muy irregular –tres dovelas separadas entre sí por dos lajas– y con jambas sorprendentemente reducidas en su parte baja. En su clave a duras penas puede leerse una inscripción que dice: “ESTA ESPADAÑA / … / … / AÑO DE 1861”. Por encima de este ingreso se aprecia un arco de descarga. Ambos accesos presentan cañones escarzanos. Y ambos cuentan con una aguabenditera [21] de pocillo troncocónico con la boca abocelada a la derecha del paso.
La iluminación se obtiene mediante ventanas rasgadas en el muro sur y en el testero. Las más amplias son vanos en arco de medio punto abiertos en la cabecera, una hacia el sur y otra en el testero –ésta oculta al interior por el retablo–. Son de aristas naceladas [22], abocinadas hacia el interior [23] y ambas con alfeizar convexo, más rotundo en la cabecera [24]. También se aprecia una aspillera en el muro meridional [25], a la altura del último tramo, de aristas una vez más matadas y con fuerte derrame hacia el interior [26].
Sobre el hastial de los pies se alza la espadaña [27]. Es de sillería caliza, con vano único para campana y remate triangular con dos acróteras piramidales y tres esféricas. Se culmina con cruz de hierro.
Cuenta con pequeño pórtico [28] en el lado de poniente, con tejavana a tres aguas que apea sobre un pie derecho de madera con jabalcones [29], curiosamente uno de ellos rama natural del poste. Éste a su vez apoya en pretil bajo de mampostería con placa lisa en el remate. Se accede por el lateral sur, abierto completamente. Al norte se ha cerrado el pórtico en época reciente con un muro que invade parte del lado oeste [30]. Tuvo en su día un paso en arco de medio punto formado a base de lajas, y que es visible tan solo por el exterior, ya que al interior se ha enlucido la pared para aprovecharla como frontón para el juego de pelota [31]. La solera es de losas de piedra irregulares, de factura contemporánea, con rejuntado de cemento.
Las excavaciones llevadas a cabo en 1990-1991 por Iñaki García Camino arrojaron luz sobre la historia de esta ermita de San Juan.
Para empezar, durante los trabajos arqueológicos se hallaron restos que nos llevan hasta la Edad del Hierro, lo que atestigua la temprana ocupación del lugarGARCÍA CAMINO, 1990a, p. 70.3
Tras un largo vacío hace su aparición un templo de reducidas dimensiones y estructura sencilla, que podría datar del siglo IX a juzgar por la necrópolis descubierta y las estelas a ella vinculadasIbid., p. 68.4
Sin más datos llegamos a los primeros años del siglo XVI. Entonces, tras arrellanar el terreno, la ermita fue reconstruida combinando elementos aún góticos –accesos– con otros ya propios de un incipiente renacimiento –ventanas, viga central del zeru–. Entonces adquiriría su disposición y dimensiones actuales.
En algún momento impreciso de la Edad Moderna se construyó al sur de la ermita una casa para el sacristán, hoy desaparecida, y cuyos cimientos se detectaron en los trabajos arqueológicos. En el siglo XVII se renovó el enlosado del suelo. Y también la cubierta, ya que entonces se suprimieron los pies derechos que hasta entonces la sustentaban.
De 1861 data la espadaña, según la incompleta inscripción situada en la clave del arco del acceso a los piesAZKARATE GARAI-OLAUN y GARCÍA CAMINO, 1996a, pp. 238-241. GARCÍA CAMINO, 2002a, pp. 471-474. IBARRONDO SAGASTIZABAL, 2003a, p. 2143.5
Ya en el siglo XX se llevaron a cabo obras menores en 1982, costeadas en gran parte por los diez vecinos del barrio, ayudados por el ayuntamiento, y entre 1988 y 1993ACOB-KBGA. Expediente de obras sobre la restauración de la ermita de San Juan de Arsuaga perteneciente a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora Zeanuri, 1982, sign. D2-0143/001; Expediente de obras sobre la reparación de la ermita de San Juan de Altzuaga perteneciente a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora Zeanuri, 1988-1993, sign. D2-0143/011.6
Es una ermita ésta de Altzuaga muy sencilla arquitectónicamente, recogiendo todos los tópicos de este tipo de construcciones. Sin embargo, en el momento de su reedificación poco después de 1500 supo dotarse de elementos cultos –accesos, ventanas, viga del zeru– que nos hablan de una comunidad rural próspera y con interés por dotarse de un templo digno.
Y remontándonos aún más en el tiempo, de la mano de la arqueología Altzuaga se ha mostrado como una importante fuente documental para el conocimiento de nuestra Edad Media.
MOBILIARIO
La documentación apenas anota referencias sobre destrozos durante la Guerra Civil, por lo que el conocimiento de su mobiliario histórico es limitado.
En 1881 José de Eguiluz cobró por hacer una mesa en forma de altar, y por el nuevo frontis de la mesa de San Valentín que hacía juego con la del otro lado.
Y aún más tarde, en 1913, se anota el pago por “el nicho-altar de la Dolorosa”.
Retablística
Retablo de San Juan Bautista [32]. Madera dorada. Mueble muy sencillo, consta de un cuerpo y ático, en una calle con claro dominio vertical. Apoya sobre un poyo pétreo, con la parte baja lisa, y el primer cuerpo con la hornacina en medio punto para el titular. Es un nicho con el intradós cajeado, y exteriormente rodeado por hojas carnosas y tambanillo vegetal con roleos en simetría. Flanqueando a este receptáculo, sendas columnas salomónicas, adornadas con hojas tipo laurea en desarrollo helicoidal. Trás de éstas, ampliando el empaque del mueble, sencillas pilastras en liso, apenas molduradas en su parte superior. El ático remata en curvo, acogiendo otra hornacina que mantiene las dimensiones de anchura de la principal, con menor fondo y de cierre algo curvo, siguiendo la forma del remate. Se repiten las hojas carnosas como ornato en su perímetro. A lo lados de este piso y en lo alto, se distribuyen roleos, frutos, hojas voluminosas, etc. Predomina en el conjunto la policromía en blanco, combinada con marrón, repintado torpe de factura reciente, dejando en dorado los motivos decorativos de vegetales, capiteles, roleos…
Ocupando el nicho principal, está la talla en madera policromada de San Juan Bautista con el Cordero Místico a los pies [33] (88 x 40 x 24). De canon acortado y anatomía recia, sostiene vara con cruz en una mano, alusivo a su misión profética y de anuncio del Mesías, y se atavía con la túnica de piel en referencia a su vida ascética en el desierto y manto a un lado. Estas son telas gruesas, buscando cierto movimiento en el manto, sin lograr agilidad. El Agnus Dei por su parte también se presenta con animación, levantando una de las patas y con la cabeza hacia lo alto. El Santo es de rostro proporcionado, aunque mantiene gesto adusto, reservado, dirigiendo una mirada algo absorta hacia el fiel. Tales características nos remiten a un momento de fines del siglo XVII.
Por otra parte, el ático se reserva para la talla del otro San Juan, el evangelista [34] (90 x 50). Muestra una composición dinámica, con cierto contraposto al que acompañan el ritmo de los paños, que resultan corpulentos. Sostiene el libro de su evangelio en una mano, exponiéndose al espectador, mientras la otra mano sostendría seguramente una pluma (perdida). A sus pies le escolta el águila, su atributo como evangelista, que sostiene en su pico el tintero. San Juan es de rostro manso, idealizado, resultando mucho más graciosa su cabellera larga y acaracolada. Será obra del último tercio del siglo XVII, seguramente algo anterior al titular o posiblemente de otra mano. El retablo en general resulta proporcionado, adecuado al templo rural al que hace servicio, con unas tallas muy dignas. Es un mueble de un barroco maduro, de avanzado el siglo XVII, último tercio.
Escultura
Virgen con Niño [35] (103,5 x 27 x 24). Madera en su color encerada. Esbelta talla de la Virgen en pie con el Niño en brazos, sobre una media esfera. Muestran gestos suaves y amables buscando la cercanía con el fiel, mientras las telas resultan más abruptas y angulosas. Obra contemporánea, pero no exenta de calidad. Siglo XX.
Otros elementos
Lápida [36] (120 x 36 x 13). Piedra. Tiene forma alargada y prismática, con la superficie superior plana y las caras laborales apenas trabajadas. Se encontró reutilizada en la grada del presbiterio. En la parte superior de la pieza se adivinan varias grafías, muy rudimentarias y erosionadas, distribuidas en 11 líneas, que se transcriben como sigue: + in dêi no / mine ego / Zeiani cu / m suo ger / mani. laun / ti. In cor / pore suo / + S+ N+ ob / it (…) / O (…)ER / (…)D CC. Se trata de una inscripción funeraria, con la clásica introducción, datos onomásticos y fecha, por desgracia muy perdida. Se ha propuesto una datación en el siglo XI7AZKARATE GARAI-OLAUN y GARCÍA CAMINO, 1996, pp. 238-239..
Elementos custodiados en el depósito diocesano (orfebrería y metalistería)
Cáliz [37] (23,5 x ø14 x ø8,8). Plata en su color y sobredorada. Pieza que se erige sobre pie realzado en tres niveles, el central abocelado, al que le sigue el astil formulado a base de piezas cilíndricas molduradas y en medio se sitúa el nudo, de composición aovada y filete en el ecuador. La copa es lisa, sin moldura, de perfil abierto algo chato. El cáliz es de proporciones correctas, sin ornato como corresponde al momento de su factura. Presenta punzones en el reverso del pie, seguramente del platero Juan de Gardoqui (GARDOQVI), marcador de Bilbao entre 1638-1639 y activo entre 1618 y 1676, y sello de Bilbao parcialmente frustro (torre de San Antón a la izquierda, puente gótico de un solo ojo simulando agua bajo él, en el centro, y la letra B a la derecha). Hay otra marca no identificable en la pestaña del pie, tal vez repetida del mismo Gardoqui. La variante de la marca de Bilbao se ha identificado correspondiendo al periodo de los años 40 y 60 del siglo XVII8CILLA LÓPEZ, 2022a, vol. 1, pp. 49-50, vol. 2, pp.52-53..
MRV - RCL - JMGC
María Romano Vallejo – Raquel Cilla López – Juan Manuel González Cembellín
1. GARCÍA CAMINO, 1991a, p. 82.
GARCÍA CAMINO, Iñaki. “Necrópolis medieval de San Juan de Arzuaga (Zeanuri)” en Arkeoikuska. 1991, Vitoria-Gasteiz: Gobierno Vasco, 1991, pp. 80-83. Disponible en https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/232372
2. ibidem
3. GARCÍA CAMINO, 1990a, p. 70.
GARCÍA CAMINO, Iñaki. “Asentamientos medievales: San Miguel de Alzusta y San Juan de Arzuaga (Zeanuri)” en Arkeoikuska. 1990, Vitoria-Gasteiz: Gobierno Vasco, 1990, pp. 64-70. Disponible en https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/143358
5. AZKARATE GARAI-OLAUN y GARCÍA CAMINO, 1996a, pp. 238-241.
AZKARATE GARAI-OLAUN, Agustín, y GARCÍA CAMINO, Iñaki. Estelas e inscripciones medievales del País Vasco (siglos VI-XI). I. País Vasco Occidental / Euskal Herriko Erdi Aroko hilarri eta inskripzioak (VI-XI. Mendeak). I. Euskal Herriko Mendebaldea. Bilbao: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea Argitalpen Zerbitzu, 1996. Disponible en https://www.academia.edu/1267216/AZKARATE_A_GARC%C3%8DA_CAMINO_I_1996_Estelas_e_inscripciones_medievales_en_el_Pa%C3%ADs_Vasco_occidental_Bilbao_Universidad_del_Pa%C3%ADs_Vasco
GARCÍA CAMINO, 2002a, pp. 471-474.
IBARRONDO SAGASTIZABAL, 2003a, p. 2143.
7. AZKARATE GARAI-OLAUN y GARCÍA CAMINO, 1996, pp. 238-239.
AZKARATE GARAI-OLAUN, Agustín, y GARCÍA CAMINO, Iñaki. Estelas e inscripciones medievales del País Vasco (siglos VI-XI). I. País Vasco Occidental / Euskal Herriko Erdi Aroko hilarri eta inskripzioak (VI-XI. Mendeak). I. Euskal Herriko Mendebaldea. Bilbao: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea Argitalpen Zerbitzu, 1996. Disponible en https://www.academia.edu/1267216/AZKARATE_A_GARC%C3%8DA_CAMINO_I_1996_Estelas_e_inscripciones_medievales_en_el_Pa%C3%ADs_Vasco_occidental_Bilbao_Universidad_del_Pa%C3%ADs_Vasco
8. CILLA LÓPEZ, 2022a, vol. 1, pp. 49-50, vol. 2, pp.52-53.
CILLA LÓPEZ, Raquel. Investigación y puesta en valor de la platería antigua en Bizkaia. Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2022, 4 vols. (Colección Investigaciones de Patrimonio Cultural, nº4). Disponible en https://www.euskadi.eus/publicaciones-patrimonio-cultural/web01-a2kulonz/es/