ERMITA DE SAN MARTÍN DE ETXEZARRAGA

(Jurisdicción de la parroquia del Sagrado Corazón)

Arratia

\

Artea | Bº San Martín

i

Folleto

Barrio San Martín s/n, 48142

p.jesusenbiotza.artea@bizkeliza.org

EDIFICIO [1]

La ermita se ubica en el barrio homónimo, emplazada sobre un promontorio al que adapta su traza, dominando visualmente el valle.

Presenta una planta cuadrangular [2], con dos cuerpos adosados en las fachadas oeste [3] y sur [4], y se cubre con tejado a doble vertiente con cumbrera dispuesta de forma perpendicular a la puerta de ingreso.

Los muros están aparejados en mampostería irregular [5] empleando lajas alargadas en el recerco de vanos y en los esquinales [6], El aparejo se muestra a cara vista al exterior, mientras que los paramentos interiores se encuentran enfoscados y enlucidos [7], siguiendo en la zona de la cabecera la misma policromía que el retablo [8]. En el muro sur se localiza una pequeña hornacina de dintel recto recercada con lajas de piedra [9].

El pavimento se resuelve con tarima de madera, sobreelevándose en el área del altar para establecer una diferenciación de espacios [10].

La cubierta es de factura reciente, ejecutada con madera vista [11]. La estructura apoya sobre ocho postes de madera dispuestos en paralelo: los cuatro extremos aparecen embebidos en el muro [12], mientras que los dos centrales de la cabecera se encuentran policromados en azul con cajeado malva para dar continuidad visual al retablo [13]. Las vigas de apoyo que alcanzan la cabecera presentan decoración de volutas en su extremo [14].

En el muro norte se sitúa el único acceso al templo [15], consistente en un amplio vano en arco apuntado formado por dos grandes dovelas curvas que descansan sobre jambas de sillería; dicho ingreso ha sido modificado al interior para adquirir un remate recto [16]. El conjunto se completa con una aguabenditera [17], de tipología sencilla en forma de pocillo aproximadamente hemisférico.

La iluminación procede de un lucernario [18] abierto recientemente en el gallur. A pesar de tratarse de un edificio hermético, contó originalmente con una estrecha y alargada aspillera en el muro sur, actualmente cegada [19].

La espadaña [20], ubicada en el lateral de poniente, presenta un único hueco en arco de medio punto para la campana y se remata con una cruz metálica.

El conjunto dispone de un pórtico cerrado perimetral [21] a las fachadas oeste y sur que protege el acceso. Debido al desnivel del terreno, genera una zona de vivienda que, según la historiografía, sirvió de residencia a la serora. El pórtico se cubre con una estructura de madera [22] y presenta un suelo de piedra y cemento [23].

La ermita de San Martín constituye un modesto espacio de culto rural que integra las características propias de los templos de la zona, si bien las adiciones exteriores han modificado sustancialmente su fisonomía original, creando un conjunto de compleja lectura.

Se trata de una construcción atípica que ya en 1741 registró cambios significativos en su exterior con la adición de «una casilla baja pegada a dicha hermita y su havitacion tiene en el suelo donde vive el sacristan ynquilino […] y un cortijo pequeño cubierto con su ttejado y paredes»1AHEB-BEHA, Parroquia San Miguel Arcángel, Artea, Cuentas e inventarios de la ermita de San Martín, 1734-1801, sign. 1746/002-00.

Durante dicha centuria se procedió a la renovación de la techumbre en diversas ocasiones, al revoco de paredes y a la construcción de la espadaña. A comienzos del siglo XIX se intervino nuevamente en el tejado de la portalada y se habilitó una habitación, horno y puerta nueva en la casa adosada del sacristán2Ibid..

Su aspecto actual responde a la restauración integral acometida en 2011. La intervención incluyó el remate de los testeros con mampostería, la restauración de paramentos interiores, la ejecución de una bóveda en cielo raso con teguillo, el nuevo solado con entablado de castaño y la restauración del retablo, tallas, mesa de altar y mobiliario diverso3ACOB-KBGA, Expediente de obras sobre la restauración interior de la ermita de San Martín de Artea perteneciente a la parroquia Sagrado Corazón de Artea, 2011, sign. D2-0681/006..

MOBILIARIO

Retablística

 

Retablo de San Martín y San Antolín [24] (128 x 119 x 37,8). Madera policromada. Mueble que presenta una estructura sencilla y funcional, con un cuerpo principal que se organiza mediante una caja rectangular elevada sobre mesa de altar, presidida por dos hornacinas rematadas en arcos de medio punto unidas, sin separador intermedio. Cuenta con puertas abatibles [25] que permiten abrir y cerrar completamente el espacio interior, configurando una tipología cercana a los llamados retablos-armario u oratorios cerrables. El conjunto destaca por la combinación de líneas arquitectónicas simples. Cuenta con mesa de altar delante [26], de frente trapezoidal invertido con laterales curvos y molduras perfiladas, y un tondo vacío pintado en el centro. El sistema ornamental depende más de la policromía que de la talla. Predominan los tonos azules, negros, rojizos y ocres dorados, aplicados mediante amplias superficies planas delimitadas por filetes lineales. Esta gama cromática produce un efecto visual de gran intensidad y enlaza directamente con las decoraciones de cierto mobiliario doméstico rural del ámbito cantábrico de época barroca. En los cuadrantes laterales, se incluye decoración a pincel con IHS. Las puertas exteriores muestran decoración pintada sobre fondo oscuro con columnillas laterales y medio punto tetralobulado por arriba, además de atributos identificativos de los santos titulares. En una aparece la inscripción “S. Martin” acompañada de mitra y báculo [27], mientras que en la otra dice “S. Antolin” junto a un cuchillo vinculado a su martirio [28]. El lenguaje pictórico es sintético y popular. Las caras interiores de estas puertas [29] [30] poseen una decoración formada por roleos vegetales, jarrones florales, cintas ondulantes y otros motivos ornamentales ejecutados en tonos rojizos, verdes y ocres. Estas pinturas poseen un claro sabor rococó popular. Se ha documentado la intervención de Ventura de Valois en 1753, en la pintura de estos nichos y puertas4AHEB-BEHA, Parroquia San Miguel Arcángel, Artea, Cuentas e inventarios de la ermita de San Martín, 1734-1801, sign. 1746/002-00.. En el interior el retablo acoge las tallas de San Martín y San Antolín. La escultura de San Martín [31] (91 x 49 x 23,5) aparece representada como obispo, revestido con mitra, capa pluvial y báculo pastoral, mientras bendice con la mano derecha. La composición es estable y frontal. Su rostro es de facciones suaves y serenas, amable incluso. Las ropas que viste muestran plegados amplios y relativamente rígidos, animadas en buena parte por la riqueza de la policromía. Por su parte, San Antolín [32] (78 x 45,5 x 25,5) es una figura juvenil vestida con rica dalmática roja decorada con motivos vegetales y estofados dorados. Porta un libro abierto y cuchillo martirial, además de manípulo sobre un antebrazo. La imagen resulta compacta, algo rígida debido a la compostura de la prenda que viste, aunque los brazos generan algo más de dinamismo. Su rostro es cercano, de rasgos finos y gesto natural, sin el dramatismo que le sería propio tras infringir la aparatosa cortada del cuello.

En una noticia de 1741 ya se mencionaban unas viejas imágenes de San Martín y San Antolín “de bulto pequeño y carcomidas por el tiempo”. Pero fue en 1753 cuando se documentaba la colocación de “los santos nuevos”, cuyo coste ascendió a 314 reales, incluyendo su traída desde la villa de Elorrio. Posteriormente, el pintor Andrés de Samarripa realizó el estofado y dorado de ambas esculturas, que se trajeron desde Bilbao, por un importe de 220 reales5Ibid.. Por tanto, la documentación conservada permite fechar el conjunto en torno a 1753.

Escultura

 

Zeru [33]. Madera policromada. Elemento situado sobre el retablo a modo de guardapolvo o dosel de madera, que adopta una configuración inclinada y saliente, funcionando como un pequeño baldaquino protector que enmarca visualmente el altar y lo separa simbólicamente del espacio de los fieles. La pieza presenta un amplio tablero superior rectangular, sostenido lateralmente y rematado frontalmente por una cenefa recortada de perfil ondulante. Predominan los tonos oscuros —verdes negruzcos, marrones y rojizos—, coherentes con el resto del programa cromático del retablo y del espacio interior. El intradós del guardapolvo conserva una decoración pintada sobre fondo rojizo, donde se aprecia una cruz central flanqueada por motivos ornamentales vegetales y paloma del Espíritu Santo. En el frente superior aparece la fecha “1858”, pintada, que probablemente hace referencia a una reforma o redecoración del elemento y no necesariamente a la ejecución original del zeru. De hecho, desde el punto de vista estilístico, la pieza mantiene fórmulas bastante anteriores, coetánea a la factura del retablo, y de hecho sabemos que en 1753 se colocaba «un toldo o guarda polvo de sobre el altar de dicha hermita, la tabla manifactura clavason y pintura», que costó 98 reales6Ibid..

Pintura

 

Pintura mural para hornacina [34]. Pintura mural al temple o técnica mixta sobre revoco. Alrededor de una pequeña hornacina cuadrangular excavada en el muro, tal vez concebida como archivo, se desarrolla una interesante pintura mural decorativa. El hueco está enmarcado mediante un filete pintado en tonos ocres y rojizos, bajo él se pinta una pequeña ménsula moldurada, de perfil acampanado invertido y remate de pinjante esférico. Aunque es por arriba donde se desarrollan los motivos más interesantes. La ornamentación se articula simétricamente mediante grandes hojas en tonos azulados y verdosos de las que caen ramas con bayas amarillentas, unidas en la parte superior con cintas ondulantes de color violáceo, que convergen en un pequeño florero del que brotan frutos y otros vegetales. El lenguaje ornamental deriva de repertorios barrocos tardíos simplificados. Sin embargo, aquí las formas aparecen reinterpretadas con enorme libertad popular. La cronología puede encajar con la documentación conocida del conjunto. Dado que en 1753 Ventura de Valois pintó los nichos y las puertas del retablo, es probable que esta decoración mural pertenezca a la misma campaña pictórica o a un momento muy cercano. Mediados del siglo XVIII.

Metalistería

 
Cruz de altar [35] (30 x 16,2 x 7,7). Latón. Se eleva sobre una base circular escalonada, de perfil abultado, decorada mediante una sucesión de cenefas vegetales, ovas y gallones dispuestos de manera radial. Sobre la base se levanta un pequeño gollete que actúa como transición hacia la cruz propiamente dicha. Ésta es de brazos rectos y planos, de sección relativamente estrecha, rematados en expansiones lobuladas foliáceas. En el centro, lleva ráfaga de rayos rectos desiguales. La figura de Cristo presenta una anatomía bastante esquemática, con el cuerpo alargado y fino, brazos horizontales muy extendidos y piernas apenas flexionadas. El paño de pureza se resuelve sin grandes pliegues. El rostro apenas se percibe con detalle, lo que indica una producción seriada de molde. La pieza se inscribe claramente dentro del eclecticismo, hacia las primeras décadas del siglo XX.

Campana [36]. Bronce. Esquilonada. Decorada con festones eclécticos, vegetales y Crucifixión. Tiene inscripción en los hombros. Siglo XIX-XX.

Otros elementos

 
Atril de mesa [37]. Madera policromada. Sencillo elemento que presenta una estructura compacta y cerrada, construida mediante una tabla inclinada sustentada por un apoyo lateral recortado en curva continua. La silueta general resulta elegante y fluida, con predominio de líneas ondulantes y perfiles sinuosos. El pie adopta una forma recortada de gran sencillez, casi lobulada, mientras que la superficie superior incorpora un pequeño tope frontal destinado a impedir el deslizamiento del libro. La decoración es extremadamente sobria. No existe talla ornamental, pero sí una discreta ornamentación pintada a base de filetes dorados que recorren los contornos de la pieza. La policromía oscura, de tonos negruzcos, parece imitar maderas nobles, buscando una apariencia digna sin recurrir a grandes recursos decorativos. El dinamismo residual de los perfiles pertenece aún al lenguaje del barroco, mientras que la depuración ornamental y la sencillez constructiva anuncian fórmulas populares más avanzadas. Finales del siglo XVIII.

Elementos de interés etnográfico

 

Capilla-hornacina devocional [38] (103,5 x 89,5 x 21). Madera policromada. Hornacina o capilla devocional, conceviba para albergar una imagen en su interior, actualmente una Virgen de Lourdes moderna, entre ambientación floral. Formalmente, la estructura adopta la forma de un pequeño edículo arquitectónico de líneas sencillas. Tiene el cuerpo principal prismático y vertical, con nicho rematado en arco de medio punto rebajado. La apertura aparece protegida por una portezuela con cierre y bisagras laterales. Sobre la cornisa superior se dispone un remate recortado y simétrico formado por pináculos de perfil estilizado, y en el centro una cruz sobre base acampanada, de sabor historicista. La policromía en azul intenso se aplica de manera uniforme sobre toda la estructura. Es una pieza característica de la religiosidad popular del cambio de siglo, donde la acumulación de elementos devocionales creaba pequeños espacios íntimos de oración. Será de finales del siglo XIX.

MRV - RCL

María Romano Vallejo – Raquel Cilla López

1. AHEB-BEHA, Parroquia San Miguel Arcángel, Artea, Cuentas e inventarios de la ermita de San Martín, 1734-1801, sign. 1746/002-00.
2. Ibid.
3. ACOB-KBGA, Expediente de obras sobre la restauración interior de la ermita de San Martín de Artea perteneciente a la parroquia Sagrado Corazón de Artea, 2011, sign. D2-0681/006.
4. AHEB-BEHA, Parroquia San Miguel Arcángel, Artea, Cuentas e inventarios de la ermita de San Martín, 1734-1801, sign. 1746/002-00.
5. Ibid.
6. Ibid.