ERMITA DE SAN PEDRO

(Jurisdicción de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción)

Arratia

\

Zeanuri | Bº Undurraga

i

Folleto

Undurraga s/n, 48144

p.andramari.zeanuri@bizkeliza.org

EDIFICIO [1] [2]

La de San Pedro de Undurraga es una ermita algo más desarrollada de lo habitual. No en vano ha funcionado como aneja a la parroquia de la Asunción.

El templo está anómalamente orientado: la cabecera se sitúa al oeste. Probablemente se deba a que los seculares problemas estructurales que el desnivel del terreno ha provocado en la parte este, actuales pies de la ermita, que en algún momento aconsejaron el cambio de ubicación del presbiterio.

Consta su planta [3] de una nave de cuatro tramos sólo marcados en la cubierta, el primero mucho más largo y parcialmente ensanchado para crear dos capillas a modo de transepto, y cabecera oblonga que se eleva a un nivel más alto que el resto del edificio [4] [5]. Se añaden a este plano la sacristía, prolongando la cabecera, y una dependencia trapezoidal entre ésta y el brazo norte. Un pórtico al sur completa el edificio.

El aparejo es mampuesto de mediano tamaño, oculto bajo enlucido al interior y parcialmente visto bajo la capa de mortero de cal al exterior [6]. En los contrafuertes se utiliza mampostería alargada, a modo de lajas [7]. La sillería sólo se aplica a los esquinales de los pies y recerco de algunos huecos.

La solera es de entarimado de madera [8], que en la cabecera se eleva para adaptarse al desnivel del terreno sobre el que se asienta. Así, para acceder al presbiterio hay una escalinata de madera de cinco peldaños, curva en los laterales, defendida en la parte baja con antepecho asimismo lígneo de metopas cajeadas entre columnillas y acceso central.

Al exterior los soportes son tres contrafuertes [9] por cada cara que suben rectos hasta cerca de la cornisa, donde se ataludan y se cubren con tejadillos individuales. A los pies se ha adosado otro contrafuerte, más recio que los anteriores, que trata de asegurar la fábrica en la fuerte pendiente sobre la que se asienta. En la cabecera hay lo que parecen otros dos machones, aunque son en realidad la base de la espadaña [10].

La cubierta es un techo en artesa, encamonada [11], de tres paños que se transforman en cinco en la cabecera y son sustituidos por un cielo raso sobre el coro, a los pies [12].

Por debajo de esa artesa asoman los tirantes de las cerchas que sustentan el tejado. Éste es a dos aguas y con faldón hacia los pies [13]. Su alero se sostiene sobre canecillos entre los que pueden verse algunos con las características tallas del siglo XVIII [14]. Sobre este tejado sobresale una mansarda [15] en el muro septentrional para albergar un vano de iluminación del coro.

Las capillas repiten ese sistema de artesa y el tejado a dos aguas, lógicamente transversales a la cubierta principal.

El acceso [16] se abre al lado del evangelio, en el segundo tramo. Es un medio punto parcialmente abocelado en sus jambas y rosca. En realidad, se trata de un arco renacentista que ha sido recrecido añadiéndole un par de sillares en cada jamba y ensanchado añadiendo a sus seis dovelas originales una clave –no muy bien ajustada–.

Sobre su eje, motivo semiesférico con decoraciones en relieve de tipo vegetal y solar (podría ser una clave de bóveda reutilizada) [17].

A la derecha del vano, una placa de arenisca con relieves de cruz con perinolas recercada de un zarcillo con bolas sobre friso de esvásticas y un confuso motivo central, todo de talla muy popular [18]. Parece pieza del siglo XVII. Debajo aguabenditera casi esférica con labio resaltado, que parece de similar cronología.

Al interior presenta una hornacina de medio punto para calvario con remate de corazón traspasado y entre palmetas, y bajo ella aguabenditera cilíndrica con molduras vegetales [19]. Parece más moderna que la anterior, tal vez de fines del siglo XVIII o ya del XIX.

Las ventanas son vanos apuntados, neogóticos [20], con la arista rebajada y túnel en derrame [21]. Se abren al lado evangelio a cabecera, brazo y tercer y cuarto tramo, ésta más alta, acogida a la mansarda. Las dos más alejadas del presbiterio se adintelan al interior [22]. Además, en la subida al coro hay un hueco adintelado [23].

En el tramo de los pies, coro [24] de madera sobre una carrera, de piso de factura contemporánea y balaustres torneados que siguen modelos del siglo XVII [25]. En la viga puede leerse una inscripción en caracteres muy irregulares: EL AÑO DE 1729 FA/BRICO ESTA ERMITA POR / MANOS DE BENTVRA DE / OZERIN MAISTRO CARPINTERO [26].

El acceso es una sencilla escalera en el ángulo sureste [27].

La sacristía es un espacio [28] oblongo añadido como prolongación de la cabecera. Se cubre con techo de viguería vista y tiene cuatro ventanas adinteladas. Había un paso hacia el ábside en la base de la espadaña, que sería la primitiva puerta a los pies del templo; actualmente está cegada, pero se puede ver lo que fuera su túnel, escarzano a base de lajas, ya que debió perder su cara exterior al construirse la espadaña en el siglo XIX [29]. Hoy se accede a esta estancia desde el inmediato habitáculo poligonal a través de otro paso adintelado.

Esta última habitación comunica con la cabecera de la iglesia mediante una nueva puerta adintelada [30]. Se cubre con cielo raso y se ilumina con un par de ventanas. Otra puerta permite salir directamente al exterior, al pórtico de la inmediata casa cural.

La espadaña es de tres cuerpos [31]. El inferior es una pantalla vertical lisa. El intermedio presenta dos vanos apuntados para campanas. El tercero es triangular, con otro vano de las mismas características, flanqueado por pináculos piramidales [32]. Remata en cruz.

Esta espadaña se ubica en la cabecera, aunque como ya hemos indicado originalmente esta zona sería la de los pies del templo.

A mediodía, entre el brazo y los pies, un pórtico [33] de tejavana sobre pilares de madera, algunos dotados de zapatas, y murete de mampuesto, con un paso correspondiéndose al ingreso.

El acceso del San Pedro de Undurraga, pese a estar alterado, nos indica que aquí había ya un templo en el segundo cuarto del siglo XVI. Y probablemente correspondan a ese mismo momento los muros perimetrales de la nave.

Aquel edificio fue reconstruido en 1728, según se extrae del libro de cuentas de la ermita de Santa Águeda, donde se señala que la de Undurraga amenazaba ruina y por ello le da en préstamo 621 reales y medio “para la redificacion del culto” 1AHEB-BEHA, Parroquia de Santiago Apóstol, Zeanuri, Libro de cuentas de la ermita de Santa Águeda de Muniqueta, 1675-1976, sign. 1788-002-00. . La obra fue llevada a cabo por un más que modesto artífice local, el carpintero Ventura de Ocerin, que dejó constancia de su intervención en la viga del coro.

Precisamente la ubicación del coro al este nos lleva a suponer que esta remodelación se aprovechó para invertir la orientación del templo. Como se ha dicho, hoy la cabecera está orientada a poniente y el acceso lateral en el lado epístola, lo que resultaría bastante insólito en una ermita renacentista. Probablemente la inestabilidad del asentamiento de la ermita, en fuerte pendiente, aconsejó trasladar el ábside a una zona más segura, y además la instalación de un potente contrafuerte en el muro este, antigua cabecera.

En el último tercio del siglo XIX, en 1888, se acometió una nueva modificación para adecuarla a su condición de ayuda de parroquia “por no tener la capacidad ni decencia propia”2BFAH-AHFB, Gobierno y Asuntos Eclesiásticos, 1888, sign. AJ01391/018.. Es posible que fuera entonces cuando se construyera el transepto y se prolongara la iglesia hacia poniente alzando el ábside por encima del nivel general del templo. En cualquier caso, esta obra incluyó la sacristía y la espadaña y la reforma de las ventanas.

A caballo entre el siglo XX y el XXI se han realizado intervenciones en la cubierta, luces y coro3Expediente de obras sobre la limpieza de paredes, altares y retablos de la ermita San Pedro de Undurraga perteneciente a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora Zeanuri, 1981, sign. D2-0142/032.. La más relevante fue la llevada a cabo en 2011-2012, cuando los corrimientos de tierra en la siempre problemática ladera sobre la que se asienta el templo obligaron a una importante labor de estabilización del terreno, tras la que se realizaron tareas de consolidación del edificio, dándole su aspecto actual4ACOB-KBGA, Expediente de obras sobre la reparación de la ermita de San Pedro de Undurraga perteneciente a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora de Zeanuri, 2008-2009, sign. D2-0676/010; Reparación de la ermita de Undurraga, 2012, sign. D2-0677/001..

San Pedro es un templo modesto, resuelto con unos niveles de calidad limitados. Pero de unas dimensiones superiores a lo habitual en nuestras ermitas, indicio de que atendía a una feligresía de cierta importancia, lo que de hecho le valió alcanzar la función de aneja.

MOBILIARIO

Apenas hay información de esta ermita. No conserva libros y las pocas referencias que se han encontrado a su mobiliario proceden del libro de fábrica de la ermita de Santa Águeda y del de la parroquia, donde se habla de los destrozos sufridos durante la Guerra Civil.

Extraído del primero, sabemos que en 1722 se pagaron 125 reales a Juan Antonio de Larumbe, maestro escultor, para la obra de la ermita de San Pedro de “Huandurraga”, sin especificarse de qué se trataba5AHEB-BEHA, Parroquia de Santiago Apóstol, Zeanuri, Libro de cuentas de la ermita de Santa Águeda de Muniqueta, 1675-1976, sign. 1788-002-00..

En lo relativo a la Guerra Civil, se anota la desaparición de dos cálices, seis candelabros, cinco albas y tres manteles con sus correspondientes sobre manteles; y se añade que “la imagen del Sagrado Corazón de Jesús está deshecha, y las de San Pedro, San José, San Juan y la Virgen del Rosario, desfiguradas”6AHEB-BEHA, Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, Zeanuri, Papeles Varios, sign. 1774/007-05..

A pesar de ello, la ermita conserva un variado mobiliario.

Retablística

 

Retablo de San Pedro [34]. Madera dorada y policromada. Mueble de un cuerpo dividido en tres calles, la central ganando más altura que las laterales. La casa central es en medio punto, para talla del titular, y en los laterales se ha optado por lienzos enmarcados. Se dividen las calles por pilastras de fuste acanalado, rematadas en capiteles corintios. Por encima de las calles laterales, corren algunos motivos de flores y hojas alargadas, laurea, hilera de dentellones y se rematan en espejo oval rodeado de fronda, con tiara y llaves, emblemas de San Pedro. El cuerpo central por su parte, culmina en plano, con alguna cinta vegetal, y encima sol con haces de rayos rectos. Preside la imagen de San Pedro Papa en pie [35], con las llaves y la cruz de triple travesaño (cruz papal). Y se toca además con la tiara pontificia. La talla aparece de frente, hierática y solemne, a lo que acompaña su gesto sereno y grave. Su anatomía queda enmascarada por abundantes ropajes, túnica blanca y capa roja. Será obra barroca tardía, fines del siglo XVIII. A los lados hay lienzos con San Antón [36] (161 x 65,5) y San Pablo [37] (161 x 65,5), cada uno con los atributos que les son propios. Son figuras de porte estilizado, poco expresivas, con una paleta bastante oscura y no demasiado diestros en su factura. Ya de un momento superado el neoclasicismo. Delante del retablo, hay un gran tabernáculo [38] (297 x 432,5 x 73) de planta cuadrada y caja acristalada con manifestador, todo jaspeado. Su estructura es de pilastras frenteadas por columnas blancas compuestas, entablamento de friso liso y dentellones y frontón triangular quebrado con nuevos dentículos. En su parte inferior, entre netos y escalones laterales, va el sagrario propiamente dicho [39], de caja dorada con Cordero Pascual en la puerta, que remata en frontón curvo con volutas. Es una pieza interesante, neoclásica, de hacia 1825. El conjunto se acompaña por mesa a juego con el retablo [40] (99,5 x 259 x 73), con casetones, puntas de diamante e IHS al centro, postneoclásica.

Retablo de San José con el Niño [41]. Madera policromada. Se hizo a juego del retablo mayor, con una única calle para nicho en medio punto. Se flanquea por pilastras acanaladas decoradas con cintas de laurea, ces y ovas. Y remata todo ello en frontón triangular moldurado y haz de rayos inserto. Por encima corren roleos y base abocelada para penacho de hojas. Cobija el retablo a la imagen de San José con el Niño, obra de factura contemporánea.

Retablo de la Virgen del Rosario [42]. Madera policromada. Exactamente igual que el anterior mueble, la única diferencia en este caso es la inclusión de un elemental sagrario en su base, anunciado por una portezuela con cáliz y Hostia al frente. La hornacina acoge en este mueble a la talla de la Virgen del Rosario con el Niño [43] (90,5 x 35 x 23), en pie y actitud serena. Está coronada y viste túnica roja y manto azul, con plegado amplio y regular. Su rostro y el del Niño parecen estar retocados, y toda la pieza repolicromada en el siglo XIX. La talla será anterior, del siglo XVIII, popular.

Escultura

 

Inmaculada Concepción [44] (85 x 26 x 21,5). Madera policromada. Imagen muy esbelta, de paños algo angulosos, dispuesta sobre el dragón y la media esfera. Mantiene una actitud frontal, sin movimiento acusado, con las manos sobre el pecho, en señal de recogimiento. A pesar de su deterioro, se aprecia un rostro idealizado y de expresión dulce, con una melena ondulada, más movida, que aporta más suavidad. Las telas resultan más recias, con pliegues amplios pero algo secos. Recuerda a los modelos de Alonso Cano en su composición,, con una interpretación más rígida y simplificada. Principios del siglo XVIII.

Inmaculada Concepción [45] (66 x 35 x 15,5). Madera policromada. Talla de vestir articulada en los brazos, de trabajo muy elemental salvo en la cabeza, algo más esmerada por ser la parte visible. Se levanta sobre una pequeña base con una cabeza de querubín, que aún conserva parte de su policromía (rojo, negro) y carnaciones. El rostro es oval, ingenuo, con facciones idealizadas y ojos de cristal, manteniendo una expresión fija e inerte. La cabellera se pega al cuerpo, incluso se opta por continuarla en pintura por la parte trasera. Al tratarse de una imagen pensada para ser vestida, se hace cierto esfuerzo en las partes visibles, quedando el resto trabajado muy burdamente. Será obra tardobarroca, de fines del siglo XVIII.

Cristo crucificado [46] (42,5 x 9,5). Madera policromada. Talla de Cristo en la cruz, de anatomía muy esbelta y fibrosa. Muestra un torso marcado, especialmente las costillas, buscando el naturalismo. Su gesto es de sufrimiento y tensión, con la cabeza hacia un lado, boca entreabierta y mirada hacia el Altísimo. Piernas y brazos son delgados, pero definiendo la musculatura. Se ciñe perizoma de plegado irregular, abundante y movido en la lazada lateral. Está clavado sobre una cruz de brazos de leño, que queda subordinada a la figura dramática de Cristo. Talla del barroco pleno, mediados del siglo XVIII.

Restos de sagrario [47]. Madera policromada. Se trata de varios fragmentos de madera dorada, parcialmente marmoreada, de planta poligonal mixtilínea, y dividida en varias calles. Posiblemente se traten de la basa y primer cuerpo. Incluye abundante decoración en los netos y campos, a base de grutescos, cabecitas de ángel, máscaras, cueros recortados, y en el centro de uno de ellos dos putti sosteniendo la Santa Faz. Formaría parte de un sagrario monumental, integrado en un antiguo retablo, de estilo manierista, con notable calidad artística en su factura. Mediados del siglo XVI.

Metalistería

 

Ciriales (2) [48] (61,5 x ø16). Latón. Cirial con un largo cañón cilíndrico, de tres tramos, con moldura abocelada en la unión de los segmentos. La cabeza cuenta con dos volúmenes, el más bajo casi semiesférico, con la base de hojas de laurea, y el superior más prominente en bocel, con ligero talud donde asienta el plato del mechero, cilíndrico y moldurado. Tardoneoclásico, siglo XIX.

Campanillas (2) [49] (10,5 x ø4,6 y 11,5 x ø6,2). Bronce. De perfil esquilonado, con mango de silueta balaustral, únicamente cuentan con una discreta moldura en la base y la más pequeña también en los hombros. Piezas funcionales. Siglo XIX.

Candeleros (2) [50] (9 x 5,5 x 6). Bronce. Se asientan sobre pie hexagonal, al que le sigue un cuerpo abombado que da continuidad con el astil. Éste se formula en silueta abalaustrada, cóncavo convexa, con nudo aovado y mechero cilíndrico. Siglo XIX.

Campanas (3) [51]. Bronce. Esquilonadas. De tracción manual. Siglo XX.

Veleta [52]. Hierro. Perfil movido, con el interior hueco recorrido por red de motivos romboidales, y los brazos adornados por eses y ces. Siglo XVIII-XIX.

Ornamentos

 

Capa pluvial [53] (135 x 90), dalmáticas (2) [54] (102,5 x 85), cubrecálices (2). Tejido de seda, un damasco de palma color carmesí, poblado de motivos de grandes hojas de palma y rameados. Tela de gran difusión desde el siglo XVIII, rematada por galones dorados. Siglo XVIII-XIX.

Dalmáticas (2) [55] (102,5 x 85). Ornamento de seda de damasco de palma, color verde, con motivos de amplias flores y hojas. Siglo XVIII-XIX.

Otros elementos

 

Pila bautismal [56] (102 x ø60). Piedra. Tallada en caliza negra, con escaso veteado, seguramente procedente de las canteras de Markina. Apoya en una base prismática de sección cuadrangular, moldurada, que da paso al fuste liso, adelgazado y abalaustrado. La copa es de perfil semiesférico en la base, con un estrechamiento cerca de la boca, ésta ya más prominente, de borde grueso y perfil recto. Siglo XIX.

Barandilla del coro [57]. Madera en su color. Protegiendo el coro y sobre una carrera, lo forman balaustres torneados que siguen modelos del siglo XVII. En la viga horizontal se puede leer la siguiente inscripción: EL AÑO DE 1729 FA/BRICO ESTA ERMITA POR / MANOS DE BENTVRA DE / OZERIN MAISTRO CARPINTERO.

Reloj de caja alta [58] (304,5 x 52 x 30,5). Madera y metal. Máquina de tipo Moré, sin marca, en caja tardoneoclásica, con algunos detalles en dorado. Presenta pilastras acanaladas, con cuarterones rectangulares en punta de diamante, frontón triangular y perinolas en el remate. Segundo cuarto del siglo XIX.

Elementos custodiados en el depósito diocesano (orfebrería)

 

Cáliz [59] (24 x ø15 x ø8). Plata en su color y sobredorada. Tiene pie redondo, bastante plano, organizado en pestaña, cuerpo abultado y otro plano poco elevado que sirve de paso al astil. Éste es a base de golletes cilíndricos moldurados, con un nudo ovoide al centro, cortado por doble moldura en el ecuador. La copa algo acampanada, presenta también moldura separando la subcopa. No presenta punzones. Es pieza manierista, lisa, que pudo labrarse a fines del siglo XVI o hacia el cambio de centuria, en torno a 1600 7CILLA LÓPEZ, 2022, vol. 1, p. 264, vol. 2, nº209..

Elementos depositados en el Museo de Arte Sacro

 

San Juan evangelista [60] (36 x 14 x 9). Madera policromada. Imagen que formaría parte de un Calvario. Muestra al joven apóstol en pie, dirigiendo su cuerpo y su mirada hacia su derecha, donde estaría la cruz. Viste túnica generosa, con manto cruzado que cuelga desde el hombro. Bajo él se adivina el volumen de la pierna derecha, levemente flexionada. Mantiene una mano en el pecho, acentuando la expresividad, mientras la otra sostiene el libro de su evangelio. Unas manos, por otra parte, algo desproporcionadas, con gruesos dedos. Su cabeza se gira y eleva hacia Cristo, quedando de perfil. El rostro es carnoso, con rasgos rotundos y cabellera voluminosa. Todo ello nos lleva al renacimiento en su etapa romanista, último tercio del siglo XVI.

Dolorosa [61] (35,5 x 13,5 x 12,5). Madera policromada. Talla a juego del San Juan anterior, que formaría parte de un Calvario. La Virgen está en pie, con una pierna ligeramente adelantada. Se cubre con amplia túnica de abundante plegado, manto que hace de velo y toca que se ciñe al rostro. Aunque perdidas, uniría sus manos en el pecho, en gesto de dramática plegaría, mientras levanta la cara hacia lo alto, de rasgos rotundos aunque poco definidos. Renacimiento, romanismo, último tercio del siglo XVI.

San Juan Evangelista [62] (39,5 x 16 x 10). Madera policromada. Imagen en pie del santo, que estaría al pie de un Calvario. Viste túnica amplia de color verde con bocamangas doradas bajo la que tan sólo asoman los dedos de uno de sus pies. Sobre ella va el manto rojo, ampuloso y de plegado engrosado, que cae desde el hombro izquierdo dejando libre el del lado opuesto, recogiéndose un extremo en la cintura. Vuelve su cabeza hacia la derecha, para contemplar a Cristo. Su rostro es ancho, de facciones recias, con cabello de gruesos rizos, mostrando escasa expresividad. Renacimiento, romanismo, hacia 1590.

Dolorosa [63] (39 x 13 x 8). Talla a juego del San Juan anterior. Formaría parte de un Calvario. María viste toca de rebozo blanca, amplia túnica roja con bocamangas doradas y ampuloso manto azul que le sirve de velo, recogido en parte a la altura de la cintura. El plegado de las telas resulta grueso, pero de cierta entidad. El rostro, de pequeñas dimensiones, se gira hacia su izquierda, y es poco expresivo. Renacimiento, romanismo, hacia 1590.

Santo sin identificar [64] (68,5 x 16 x 14). Madera parcialmente policromada. Talla de un santo en pie, que bendice con la derecha mientras sujeta un libro con la izquierda. Se viste con túnica y sobre ella manto terciado que cae en plegado vertical, con el borde sinuoso. Su rostro es joven, de silueta ovalada, con grandes ojos saltones e insinuando una leve sonrisa. El cabello deja la cara despejada, está levemente ondulado destacando sendas ondas en la base. En la ermita se ha identificado con San Pablo pero lo cierto es que carece de los atributos que le son característicos, como la espada. Por contra, la presencia del libro, su actitud de bendecir, así como los rasgos juveniles, lo aproximan más a San Juan. En mal estado de conservación, aunque conserva restos de policromía. Gótico, primer tercio del siglo XIV.

MRV - RCL - JMGC

María Romano Vallejo – Raquel Cilla López – Juan Manuel González Cembellín

1. AHEB-BEHA, Parroquia de Santiago Apóstol, Zeanuri, Libro de cuentas de la ermita de Santa Águeda de Muniqueta, 1675-1976, sign. 1788-002-00.
2. BFAH-AHFB, Gobierno y Asuntos Eclesiásticos, 1888, sign. AJ01391/018.
3. Expediente de obras sobre la limpieza de paredes, altares y retablos de la ermita San Pedro de Undurraga perteneciente a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora Zeanuri, 1981, sign. D2-0142/032.
4. ACOB-KBGA, Expediente de obras sobre la reparación de la ermita de San Pedro de Undurraga perteneciente a la parroquia La Asunción de Nuestra Señora de Zeanuri, 2008-2009, sign. D2-0676/010; Reparación de la ermita de Undurraga, 2012, sign. D2-0677/001.
5. AHEB-BEHA, Parroquia de Santiago Apóstol, Zeanuri, Libro de cuentas de la ermita de Santa Águeda de Muniqueta, 1675-1976, sign. 1788-002-00.
6. AHEB-BEHA, Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, Zeanuri, Papeles Varios, sign. 1774/007-05.
7. CILLA LÓPEZ, 2022, vol. 1, p. 264, vol. 2, nº209.

CILLA LÓPEZ, Raquel. Investigación y puesta en valor de la platería antigua en Bizkaia. Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2022, 4 vols. (Colección Investigaciones de Patrimonio Cultural, nº4). Disponible en https://www.euskadi.eus/publicaciones-patrimonio-cultural/web01-a2kulonz/es/