ERMITA DE SANTA ÁGUEDA
(Jurisdicción de la parroquia de Santiago Apóstol de Ipiñaburu)
Arratia
Zeanuri / Bº Muniketa
Folleto
Muniketa s/n. 48144
p.santiago.zeanuri@bizkeliza.org
Edificio de planta [3] rectangular, al interior es un espacio [4] [5] unitario, aunque fragmentado por las cerchas de la cubierta en cuatro segmentos, el más occidental individualizado como presbiterio elevándolo ligeramente sobre el resto de la nave. Al norte se le adosa una sacristía [6] y el sur está cerrado por un alargado pórtico [7].
Los muros son de mampostería someramente recuadrada en las esquinas y recerco de vanos. Se refuerza en el hastial de la cabecera mediante una cercha de madera embebida en el aparejo. En esta zona y en la pared de los pies se aprecian leves dejas, quizás fruto de un parón en la obra de construcción del templo o de alguna reforma. En este mismo sentido en algunas partes los muros muestran un aparejo muy variable, signo de diferentes intervenciones. La fábrica va raseada en blanco al exterior, aunque dejando ver aquí y allá algún mampuesto a modo ornamental. Al interior queda vista.
El pavimento es una solera de hormigón. El presbiterio se eleva mediante una grada.
La cubierta [8] es de madera. Tres cerchas –la de los pies un tanto irregular–, reforzadas mediante algunas sencillas ménsulas de piedra y jabalcones, sirven de apeo a la cumbrera y, con la ayuda de dos vigas hileras, a los pares de la cubierta. En los muros asoman algunas piedras [9] que tal vez fueran apeos para otras estructuras lígneas hoy desaparecidas, pero en cualquier caso con soluciones similares a las actuales. La ermita contó con un zeru (cielo) sobre el altar, una bovedilla que diferenciaba este espacio y que estaba pintada “con colores” (sería el habitual azul cielo tachonado de estrellas doradas)1AHEB/BEHA, Parroquia de Santiago Apóstol, Zeanuri, Libro de cuentas de la ermita de Santa Águeda de Muniqueta, 1675-1976, sign. 1788-002-00..
El tejado [10] es a dos aguas con cola de milano hacia los pies.
Cuenta con dos accesos. El de los pies [11] es un paso con el dintel de madera, con una sencilla aguabenditera [12] vagamente cúbica; todo muy popular. El del lado sur [13], abierto en lo que podríamos identificar como primer tramo, es un medio punto de cinco dovelas radiales, con túnel adintelado con madera; tiene también aguabenditera [14].
La iluminación la proporcionan varias pequeñas ventanas aspilleradas con ligero derrame, tres en el presbiterio –norte, sur y este–, y otras dos a un lado de cada acceso. A ellas se añadió una ventana alta en el testero y, recientemente, varias claraboyas en la cubierta.
Hay una sacristía [6] adosada al norte, de planta cuadrada y cubierta con un faldón del tejado. Como en la cercana ermita de San Adrián no comunica directamente con el templo: se accede a ella desde el exterior a través de un paso adintelado en madera. Se ilumina mediante una ventana también adintelada. Hoy hace función de refugio de montaña.
El lado sur está recorrido por un pórtico [15]. Un espacio definido por un murete de mampostería sobre el que unos pies derechos sustentan la larga viga carrera en la que descansa la prolongación de la cubierta. El piso es una solera de hormigón.
El acceso lateral nos permite llevar esta ermita de Santa Águeda hasta el siglo XVI. Y la documentación, algo más explícita de lo habitual en estos edificios menores, nos ayuda a detallar un poco más la posterior biografía del templo.
En 1675 se hacía “obra de carpinteria y canteria en la capilla de la dicha hermita y retejo”, sin más detalle. Entre 1705 y 1709 se mejoraría el mobiliario, como veremos, y aprovechando el momento “la capilla (cabecera) y cielo de la hermita se pinto con colores”. Es decir, se policromó el zeru.
En 1727 se pagaban 15 reales a Ventura de Ozerin, maestro carpintero, “por el tanteo de la obra de la tejivana (pórtico) que se inttentta hazer en dicha hermita”, pórtico que se realizaba un year más tarde.
La ermita quedaría entonces completa, pero sería un edificio poco consistente, porque en 1751 se acometían obras de importancia. Ese year cobraban 509 reales Juan de Ortuzar, Juan de Gorostiaga, y Simon de Ortuzar, oficiales canteros y carpintero, “por las obras de canteria, y carpinteria, executadas en dicha hermita”, a los que se añadían 60 reales al carpintero Juan Ventura de Arriquibar y 20 más al herrero Juan de Sagarminaga por la puerta. Da la impresión de que la ermita se rehízo en su mayor parte.
Debían de quedar flecos en aquella reconstrucción, porque en 1764 el visitador mandaba que “se componga el tejado de dicha hermita haciendo un embobedado o guardapolvo, encima de su altar”. Había que reponer el zeru sobre el presbiterio.
Pero tampoco esta intervención resultó definitiva: en 1787 el edificio amenazaba ruina. 100 reales “costó el reconocimiento de la ermita por perito, y la disposicion de condiciones para la obra que se habia de hacer en ella”. No se debieron acometer los trabajos entonces, porque sólo en 1790 se retiraban campana e imágenes, y por fin en 1791 se pagaba a “los bueyeros y operarios ocupados en apear la ermita quando comenzó a desmoronarse” y los 4.150 reales y 30 maravedíes “que costó la obra de la ermita habiendola sacado a remate”. Sería entonces cuando el templo adquirió su volumen y estructura actuales.
Aún habría posteriormente intervenciones menores. La más reseñable tuvo lugar en 1843, cuando Adrián de Zuluaga, maestro cantero, se “ocupo en remozar la pared de la dicha ermita” y Justo Larrosa, maestro albañil y pintor, en “blanquear y pintar compostura del altar y demás”, mientras Mateo de Zuluaga, maestro carpintero, aportó “quinientas tejas, sesenta ladrillos, ocho estados de tabla y… trabajo tambien en ajuste alsado y retejar el tejado, aser nueba vobeda de tabla –de nuevo el zeru– y otros queaseres”. En total 826 reales.
En 1851 Ramón de Larracoechea cobraba 240 reales “por la obra que iso en la cosina de dicha hermita”, que suponemos que sería la sacristía –hoy refugio de montaña–, y que según esta noticia tuvo la sorprendente dedicación de cocina, quizás para uso durante la festividad celebrada en la ermita.
Después de esto volvemos a las obras menores: retejos, reformas del pórtico, (en 1923 se hizo el murete)2Ibid..
Hasta que en 1982 y nuevamente en 20173ARREGI AZPEITIA, 1987, vol. 2, p. 427. EMBA-AMAS, Informe sobre las reformas realizadas en la ermita de Santa Águeda de Muniketa (Zeanuri). se ha renovado por completo el templo, raseando las paredes al exterior, picándolas al interior, y renovando el mobiliario y la práctica totalidad de la estructura de madera. Esta es la actual ermita de Santa Águeda de Muniketa.
MOBILIARIO
A día de hoy la ermita no cuenta con retablo, pero sabemos que en 1705 se hizo uno con un “bulto de Salvator Mundi”, por el que pagaron 456 reales4AHEB/BEHA, Parroquia de Santiago Apóstol, Zeanuri, Libro de cuentas de la ermita de Santa Águeda de Muniqueta, 1675-1976, sign. 1788-002-00. En las cuentas de 1709 se detalla que el retablo era de madera de nogal y “de arquitectura al uso moderno”.
Por aquellos years se estaba amueblando la ermita, y en 1706 se hacía “la messa de cajon con tabla nueva para la custodia de los ornamentos y sirva de altar para quando se ofrezca decir misa fuera”.
Para el año 1708 se cita un retablo dedicado a Santa Águeda, en su capilla, que se dora, estofa y pinta5Ibid..
Según informan las cuentas de 1723, aquel mueble era dorado, y en él estaban las imágenes de Santa Águeda y encima un bulto del Padre Eterno, quizás se refieran a la imagen del Cristo Salvador. A los lados del altar además había “otros dos bulttos de la santta en sus nichos mui viejos”.
Un siglo después, en 1736 se venían haciendo obras diversas en la ermita, y entre otras cosas, el carpintero Francisco de Basterechea acometió la composición del retablo.
Posteriormente, a mediados del siglo XIX y comienzos del XX, se realizaron algunos trabajos de compostura, dorado y pintura en el altar.
Escultura
Santa Águeda [16] (74,5 x 26,5 x 20,5). Madera policromada. Imagen de compostura recia, paños generosos y anatomía abultada. Muestra gesto circunspecto y acusada desproporción en las manos, resultando mucho más agraciado el tratamiento del rostro. Una de las manos sostiene la palma de su martirio y el platillo con los pechos que le cortaron, mientras se lleva la otra al pecho. Romanista, último tercio del siglo XVI. Fue restaurada en 2001.
Cristo Salvador [17] (95 x 62 x 36). Madera policromada. Talla en pie de Jesús sosteniendo una pequeña cruz y el orbe terráqueo en sendas manos. Viste una sencilla túnica blanca sobre la que cruza un manto de vuelo más garboso, buscando movemento pese a lo macizo de las telas. El rostro es fino y de gesto absorto, coronando su cabeza un haz de rayos ondulantes. Será seguramente el que se menciona en la documentación de la ermita como Padre Eterno o Salvator Mundi, que se realizó en 1705. Barroco, principios del siglo XVIII. Fue restaurada en 2001.
Metalistería
Dos candeleros [18] (37,2 x ø12,5). Bronce. De pie redondo en talud, con una sucesión de cuerpos anillados y convexidades, que dan paso a nudo cúbico liso. La base del mechero, éste cilíndrico, tiene forma de copa con sencillas líneas buriladas. Neoclásico, siglo XIX.
Campana [19]. Bronce. De tamaño discreto, está colgada de una de las cerchas. La víspera de la fiesta, el 4 de febrero, era costumbre tocar las campanas de forma ininterrumpida hasta medianoche6ARREGI AZPEITIA, 1987, vol. 2, p. 427.. También en ese día se cantaban unas coplas en honor a la santa, narrando su martirio, cuya transcripción completa recoge Gurutzi Arregi, y que comenzaban así7Ibid. :
Oles bai oles etxekotxouoi
jotzen dioguz atiak
Jotzen drogaz ahak eta
Konsolatzeko puztias Atian dago pret onez
ate barrena zilarrez.
Yuzaba jaunak esan daiela
Kantanko badou edo ez.
Otros elementos
Kutxa [20] (77,5 x 141 x 49). Madera en su color. En 1706 sabemos que se hacía una “messa de cajon para la custodia de los ornamentos” que “sirva de altar”. La sencillez de este arcón no permite determinar claramente si se trata de aquella, únicamente los pernos, hierros y bocallave pueden arrojar alguna pista. Aunque remodelada, podría tratarse, con reservas, de la que se fabricó en el siglo XVIII. Barroco, 1706.
Elementos de interés etnográfico
Relicario de Santa Águeda [21] (32 x 13,5 x 7). Madera, vidrio y otros. Pieza de factura popular, realizada para dar cobijo a la reliquia remitida por la Arquidiócesis de Catania (Italia) en 2018, según consta en el documento enmarcado que conserva.
MRV - RCL - JMGC
María Romano Vallejo – Raquel Cilla López – Juan Manuel González Cembellín