IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA
Arratia
Bedia | Bº Elexalde
Folleto
Barrio Elexalde s/n, 48390
p.sanjuanbateatzailea.bedia@bizkeliza.org
EDIFICIO [1]
Ubicada a pie del antiguo camino real entre Vitoria-Gasteiz y Bilbao, en lo que actualmente es la N-240, la iglesia de Bedia es un interesante ejemplar barroco de carácter rural.
Presenta planta rectangular [2] y organiza su espacio en una nave de tres tramos, el primero funciona como transepto al prolongarse en dos capillas creando un crucero, y cabecera profunda igual de ancha [3]. Los dos tramos son prácticamente cuadrados y ligeramente más corto el último, y los brazos de crucero rectangulares en sentido del eje del templo. La cabecera es recta, de planta cuadrangular y se prolonga hacia el este al adosarse la sacristía, que es igual de ancha y algo más estrecha. Cuenta con pórtico a los pies, que recorre el perímetro del templo entre los brazos del crucero, y que en época reciente se ha alargado por el lado del mediodía hasta la sacristía [4].
El comportamiento en volumen revela bien al exterior las soluciones internas, estando todo, salvo la sacristía, alzado a la misma altura, siendo el resultado una masa construida de maclas no jerarquizadas, nítidas [5].
El aparejo es de mampuesto [6], desenfoscado por el interior y por el exterior, en gran medida de canto de río, a lo que se añaden buenos sillares en las partes habituales, esquinas, marcos de los vanos, etc. Esporádicamente, aparecen piezas de sillería en el muro, reaprovechadas de alguna edificación anterior.
En el bajocoro hay una pequeña hornacina con el reborde cajeado [7], y en la embocadura de la cabecera a epístola, un nicho en arco de círculo con peana revivalista se abre para albergar una imagen [8].
La cubierta de la nave es de crucería de nervios diagonales de hormigón [9] que se generan a base de arcos fajones y perpiaños de medio punto [10], de grandes piezas de sillería y que apean en un sistema de ménsulas de placa recortada muy fuertes [11]. La plementería del abovedamiento aparece totalmente enlucida en blanco, mientras los arcos, nervaduras y sus apeos, son de piedra vista [12]. El enfoscado oculta la fábrica de hormigón, que se aprecia bien en su extradós, bajo el tejado [13].
En la embocadura de las capillas las ménsulas se convierten en capiteles de unos pilares toscanos [14], que no existen en la nave. Hay también ménsulas en los ángulos de la cabecera, medio ocultas por el retablo [15], y a los pies.
Los soportes internos están reforzados al exterior por dos estribos en la separación de los dos últimos tramos de la nave y por otros dos, escorzados, en los esquinazos de los pies [16]. Son de tipo prismático rectangular con una deja a la mitad de la altura, enlazada con la general que adelgaza el muro [17]. Esta deja se prolonga hasta los laterales de la sacristía escalonándose a la altura del brazo del crucero [18]. Son de más altura los estribos laterales, pero todos alcanzan parecida altura, que no llega por poco al remate contemporáneo sobre el que carga el tejado.
El pavimento actual es de losas de piedra en los pasillos y de madera en el resto [19], incluido el presbiterio, que se sobre eleva en dos grupos de grada doble [20].
La iluminación es bastante eficaz, por el lado del mediodía. Allí, descentrados respecto de los tramos en que se abren, hay dos vanos adintelados de doble abocinamiento [21] por dentro y por fuera, a los tramos de la nave, en el flanco sur, mientras son ciegos los muros opuestos. En ambos extremos del crucero se abren sendos vanos de tipo termal [22][23], a un nivel un poco más bajo que las otras ventanas, y por fin, en la cabecera se rasga otro de dintel recto y derrame interior y exterior [24].
Todas las ventanas se defienden con vidrieras con temática religiosa de reciente factura [25].
La iglesia tiene tres accesos, sensiblemente iguales, dos enfilados en el segundo tramo de la nave y centrados [26][27], y el otro, el practicable habitualmente, a los pies, en el eje del templo [28]. Son de amplio medio punto generado por dovelas trapeciales radiales que dulcifican su arista. Estos pasos podrían haber sido reaprovechados de una construcción previa, si bien sorprenden por su tamaño, por lo que quizás sean réplicas de unas del siglo XVII.
El acceso a los pies se flanquea con dos aguabenditeras de medio punto abiertas en el muro [29].
Tiene coro [30] a los pies sobre vigas. Ocupa algo más de la mitad del tramo final y presenta frente de tres arcos [31], el central de tipo aproximadamente apainelado, algo apuntado, y los laterales de cuarto de círculo. Uno de ellos, el de mediodía, es a la escalera claustral de piedra [32]. Esta arranca de escalones en cascada y cuenta con barandilla de losas de piedra rematadas en pasamanos semicircular. La escalinata está actualmente reforzada por unos muros que esconden su bella balaustrada y pasamanos [33]. Asimismo, en este muro de reciente fábrica se han reaprovechado ménsulas y otros elementos como decoración [34].
El coro apea en dos pilares cruciformes de capitel de placa recortada, en los que se han encastrado sendas aguabenditeras contemporáneas [35]. En su fábrica se advierte que hubo intención de enlazar estos elementos con el muro de cierre mediante otros arcos; la ménsula que allí ha quedado certifica que nunca se realizó [36]. El espacio del coro ha sido modificado en el siglo XX para ampliar su capacidad, haciendo volar una cornisa de plancha como un metro por encima de la cornisa vieja. La defensa del coro se realiza mediante varales de nudo de pera y arandelas [37] entre los que se intercalan tres barrotes de mazorca, el central sobre cuadradillo [38].
La sacristía [39] ocupa el piso bajo de un edificio que sirve también para dependencia o salón parroquial. Tiene pasos a la iglesia a través de dos puertas adinteladas que se abren en el retablo [40] y que por el interior cuentan con túnel en derrame y arco escarzano [41]. Es de cielo raso, y se ilumina con dos ventanas a levante y otra más a mediodía, las tres adinteladas, con doble derrame y cerradas con rejas [42]. Desde el salón del piso de encima hay paso a la calle por escalera de dos tiros opuestos. Dos hornacinas cuadrangulares para archivo y cerradas con puerta de madera se abren en la pared oeste y flanquean un aguamanil con fecha grabada: 1747 [43].
Las recientes obras realizadas en la iglesia han modificado el circuito del pórtico [44], que antes enlazaba los brazos del crucero a través del lienzo del hastial principal, y ahora se prolonga por todo el lado de mediodía, alcanzado el plano de la sacristía. Coincidiendo con el brazo de crucero de ese lado se ha fabricado un balcón hacia la plaza de Bedia [45]. Este añadimiento obedece los criterios del pórtico original, que, aunque renovado, deja ver la estructura tradicional de tejavana a un agua. Esta apoya en la parte de nave sobre ménsulas de cuarto de bocel que se duplican en los contrafuertes [46], y en la zona exterior sobre pies derechos auxiliados por zapatas y jabalcones, que calzan en poyales de caliza gris cargados en pretil de canto de río, con buena enchapadura de losas [47]. La solera son placas de piedra aserrada, reciente, como el pavimento de la iglesia.
El pórtico tuvo en origen un paso definido con sillares hacia el camino real [48], actual carretera N-240. Cuenta, además, con mesa de concejo en el lado sur [49].
El campanario [50] es una espadaña muy airosa que afecta a todo el muro de los pies. Se estructura en dos cuerpos y es muy orgánica respecto al hastial. El cuerpo bajo queda separado del lienzo de cierre por una moldura corrida de placa lisa [51]. Este cuerpo es ciego, aunque hay allí lugar para la esfera del reloj. Sus bordes son unas líneas sinuosas a modo de aletones recogidos abajo en volutas que tienen repisas encima para pináculos con esferas [52]. El cuerpo de campanas es de dos y un vano, respectivamente; el de la cúspide está modificado, pero respondería, como los otros dos, al repetido sistema de medio punto que cae a imposta capitel de placa lisa [53]. Potenciando los lados hay pináculos como los de abajo, más pequeños [54]. Se remata con cruz de hierro [55]. Bien por defecto de obra, o por otra razón, la espadaña se halla inclinada hacia la plaza y además un poco girada.
San Juan Bautista de Bedia no era más que una ermita con funciones de ayuda de parroquia, del territorio campanil de Santa María de Galdakao. A ella se hace referencia en la visita de 1591, momento en que el visitador instaba al mayordomo de la ermita de Santo Tomás de Tozubando para que recogiera las cuentas en el libro de fábrica y le ordenaba que trajese también una casulla y un misal nuevo1AHEB/BEHA, Parroquia de La Asunción de Galdakao, 1587-1709, Libro de cuentas de fábrica, sign. 2149/001-01..
Desde hacía tiempo los vecinos de la colación de Bedia venían anhelando una independencia eclesiástica, y hay informaciones y diligencias al respecto al menos desde iniciado el siglo XVII, pero no tuvo efecto hasta casi mediada la centuria, en concreto hasta el año 1742, tal como explica Iturriza2TURRIZA Y ZABALA, 1967a, p. 815.. Esta fecha coincide con la sentencia a favor de la feligresía de Bedia en el pleito que entablaron contra la anteiglesia de Galdakao, para la transformación de la ermita de San Juan Bautista en iglesia parroquial, la cual quedó nombrada como tal el 6 de junio de 1742. De esta misma fecha data el inicio de los libros de fábrica y otros de la iglesia3AHEB/BEHA, Parroquia de San Juan Bautista de Bedia, Libro de cuentas, inventarios y visitas, 1743-1824, sign. 0468/003-00..
La obra del nuevo templo debió de comenzar en esa fecha, estando casi terminada para 1745, tal como se señala en la visita de dicho año
“Haviendo visittado la yglesia nuevamentte erixida de la colacion de San Juan de Bedia anexa de la de Galdacano […] se allo con aseo y limpieza, y con solo lo preciso para la celebracion de los divinos oficios y administtracion de los santtos sacramenttos, por no averse podido hacer mas por hacer poco tiempo se a erigido dicha yglesia”.4Ibid.
Lo cierto es que en 1746 todavía faltaban algunos detalles de la iglesia, que corrieron a cargo de Antonio de Itoño, rematante de las obras de carpintería, cantería y albañilería. Este se comprometía a realizar la obra en tres años por un importe de 20.200 reales. Además de Itoño, en la obra trabajaron los canteros Domingo de Gogeascoechea, Francisco de Ybarrola, Domingo de Ordeñana, Manuel de Basave, Juan de Larrea y Joseph de Leguina, mientras que de la carpintería y de la albañilería se encargaron los carpinteros Juan de Urizar, Joseph de Aperribay, Simón de Recalde, Francisco de Arechalde, Francisco de Uriarte, Bautista de Eguiguren y Bautista de Arteagoitia, incluyendo “la execucion de las bovedas, como todos los fierros, balaustres, vidrios, clavos, cerrajas, cerrojos, llaves y demas tocantes a la carpinteria”, por 8.700 reales5BFAH-AHFB, Familias, Gortazar, 1746, sign. GORTAZAR 2455/015..
En 1748, durante la visita el obispo de Calahorra, Diego de Roxas y Contreras, da licencia al vicario de Arratia, Juan de Axpe, para que la examine con detenimiento y que, en caso de estar acabada y aseada, eleve petición de licencia para celebrar la Eucaristía. Tal licencia llega el 4 de agosto de 1749, bendiciéndose el 23 de abril de 17506AHEB/BEHA, Ibidem..
En la visita citada se explica que la fundación no es «exnihilo», sino sobre el lugar donde estaba la ermita dedicada a San Juan Bautista, aunque en la visita de 1793 se señala que la ermita de San Juan se halla decente, por lo parece que sigue aún en pie el viejo edificio, coexistiendo con la iglesia nueva durante un tiempo. Cabe la posibilidad de que los accesos de la iglesia actual sean reaprovechados de la vieja ermita. Es lo único que no pertenecerá a ese momento de mediados del siglo XVIII, pues tanto el edificio entero como el mobiliario están hechos de una vez y siguiendo un criterio homogéneo.
Desde ese momento, lo más notable que ha ocurrido en la fábrica de San Juan Bautista de Bedia ha sido la sustitución de la bóveda. Esta debió ser en principio de madera o bien de tabique, probablemente lo segundo, pues en 1862 se compraban muchos ladrillos para una obra, que aún coleaba en las cuentas del 18 de abril de 1868, donde pagan 431 reales a José Ramón de la Rosa por la intervención en las bóvedas7AHEB-BEHA, Parroquia de San Juan Bautista de Bedia, Libro de cuentas, inventarios y visitas, 1825-1971, Sign. 0473/002-00..
En 1926 la iglesia sufrió un incendio que quebró todos los vidrios de las ventanas y ahumó todo su interior, agrietando el revestimiento de las paredes. El arreglo duró pocos años, ya que, durante la Guerra Civil, los proyectiles aéreos destrozaron tejado, bóvedas, coro y sacristía. La obra de reparación corrió a cargo del arquitecto Emiliano Amann Puente, quien rehízo la cubierta, conservando las tijeras y los cabrios aprovechables, cerró el hueco entre la cubierta y los muros perimetrales y arregló la bóveda por el interior, entre otras obras menores8Ibid..
El edificio es un interesante ejemplo de la arquitectura rural barroca en versión desornamentada y austera. Solamente la espadaña rompe el riguroso esquematismo, que tiene en sus soportes internos y en el sistema de vanos y estribos sus mejores elementos, aparte de las acertadas proporciones y del ambiente moderadamente diáfano del interior.
MOBILIARIO
Retablística
Retablo mayor [56]. Madera dorada. Mueble organizado en banco, cuerpo y ático, en tres calles, todo en un mismo plano. Ocupa todo el testero de pared a pared y llega hasta la bóveda. La calle central está potenciada por las columnas que la flanquean y por su propia dimensión. Mucho menos las laterales, que sólo llevan columnas hacia el interior, generando con las que definen la calle mayor una especie de entrecalles estrechas para paneles decorados. Las columnas [57] son de tipo compuesto y van recorridas de rica decoración de motivos próximos a lo rococó, abultados espejos redondos y ovales enmarcados en hojarasca, cuernos de la abundancia, cintas, telas y colgajos diversos, además de sartas de frutas y demás elementos, que aproximadamente se reparten por los paneles del banco, por los entrepaños y entrecalles. La casa del titular [58] se enmarca en pilastras cargadas de sartas de frutos, y su intradós lleva cogollos. La peana para el santo está enfrentada por tarja con mascarón de ángel, que es el sistema como rematan las ménsulas del enmarque general que suponen las columnas. En las calles laterales [59] los marcos para los santos son de medio punto con guirnaldas de frutos sobre las pilastras. Sus consolas caen encima de los pasos a la sacristía, cuyo dintel se rompe por tarja con venera [60]. Son interesantes sus frontones, de tipo escalonado, agudos arriba, generados a base de «ces» y trozos de frontón interrumpidos, volutas y flameros. El entablamento [61] que separa el piso del ático presenta diferente solución en la calle mayor respecto de las otras, pero es uniforme al concepto general, con trozos de entablamento enmarcando campos para metopas vegetales jugosas. El ático [62] tiene caja cruciforme para el Cristo; su marco se enriquece con recortes de «ces», trozos de frontón, volutas, vegetales, y se enmarca dentro de un rectángulo de pilastras recorridas por guirnaldas vegetales. Su remate es un arco rebajado con tarjetón, que se prolonga por los lados hasta enlazar en la base del entablamento en medio círculo que deja espacios triangulares para dos arbotantes decorados con mucha profusión de roleos, espejos, grumos de flores y demás motivos del repertorio del segundo cuarto del siglo XVIII [63]. Al centro del retablo, sobre el titular, hay, por fín, una gloria de nubes y rayos [64].
La iconografía del retablo es modesta, con tres imágenes en el piso, las laterales del Sagrado Corazón de Jesús [65] y de San José con el Niño [66], de factura moderna del tipo Olot y que destacan sobre todo por la elaborada policromía de las telas, y en el centro está San Juan Bautista [67], de madera policromada. Vestido de harapos, muestra una pose frontal y equilibrada, con ligero contraposto, sereno y solemne. Su anatomía aparece suavizada y naturalista, mientras los paños presentan pliegues amplios y ordenados, con cierto gusto decorativo en las cenefas y estofados. El rostro muestra rasgos idealizados y expresión contenida, dentro de una estética más amable y académica propia de finales del siglo XVIII. La policromía combina carnaciones claras y brillantes con tonos rojizos y ocres en mantos y pieles. El conjunto revela una transición hacia fórmulas neoclásicas, aunque todavía conserva recursos compositivos y decorativos barrocos. Es contemporánea a la factura del retablo. El ático lo ocupa el Cristo crucificado [68], de tratamiento naturalista, aunque contenido. Jesús aparece clavado con tres clavos, con los brazos muy abiertos y ligeramente vencidos por el peso del cuerpo. La anatomía está estudiada con cierto idealismo, con musculatura suave y poco marcada, mientras que las piernas presentan una disposición elegante y algo serpentinata. El paño de pureza, de plegados asimétricos, introduce un leve dinamismo que contrasta con la serenidad general de la composición. El rostro inclina la cabeza hacia la derecha, con expresión de dolor apaciguado. La policromía insiste en esa visión moderada del sufrimiento, con escasas huellas de sangre y carnaciones claras. La imagen responde a la misma fórmula que el titular, contemporánea al retablo que la alberga. El espacio se completa con unos angelitos [69] que vuelan hacia el crucificado, sobre piezas de frontón, aportando movimiento al mueble. El retablo será de los años inmediatos a la mitad del siglo, aunque su brillante policromía no se le aplicaría hasta algunas décadas después, tal como aparece en las cuentas de 1790. Corrió a cargo de Manuel y Roque Fernández de la Vega9AHEB/BEHA, Parroquia de San Juan Bautista de Bedia, Libro de cuentas, inventarios y visitas, 1743-1824, Sign. 0468/003-00..
Escultura
Virgen del Rosario [70] (92 x 33 x 27). Madera policromada. Talla de la Virgen con el Niño, de composición frontal y carácter hierático, donde prima la claridad icónica sobre el naturalismo. La Virgen aparece coronada, sosteniendo al Niño sobre el brazo izquierdo y mostrando el rosario, atributo que identifica inequívocamente la advocación. El Niño, desnudo parcialmente y más retorcido en su pose, participa de esa misma sobriedad compositiva. La obra presenta rasgos arcaizantes marcados: frontalidad, escasa interacción afectiva entre las figuras, anatomías simplificadas y plegados duros y esquemáticos, especialmente visibles en el amplio manto azul, que cae en grandes paños angulosos y pesados. Los rostros muestran ojos almendrados muy abiertos, nariz recta y boca pequeña, con una expresión contenida y poco individualizada. También son características las cabelleras tratadas mediante mechones seriados y simétricos. La corona dorada parece un añadido posterior. La pieza se vincula a un ámbito popular, derivado de modelos romanistas muy pervivientes, hacia 1590.
Cristo crucificado [71] (56 x 40,5 x 10,5; con cruz 78 x 45,3 x 12). Madera policromada. Talla de Cristo muerto en la cruz, que presenta un marcado esquematismo anatómico: el cuerpo aparece alargado y estrecho, con tórax plano, musculatura apenas insinuada y piernas rectas y cilíndricas. Los brazos se disponen bastante horizontales, generando una composición rígida, todavía alejada del naturalismo. El rostro, inclinado hacia el lado derecho, muestra rasgos sencillos y expresividad contenida, con barba corta y cabellera dividida en mechones largos y paralelos. El tratamiento del cabello y de las facciones conserva cierto arcaísmo. También resulta significativo el perizoma o paño de pureza: corto, anudado lateralmente y resuelto mediante plegados sencillos, blandos y poco profundos, sin vuelo teatral y que mantiene soluciones heredadas del romanismo. La anatomía, especialmente el modelado del abdomen, las rodillas y las piernas, apunta hacia una cronología propia del primer lenguaje barroco, del primer tercio del siglo XVII. La ausencia de un estudio anatómico refinado y la simplificación volumétrica es propia de talleres secundarios.
Dolorosa de vestir [72] (156 x 40 x 31). Madera policromada. Imagen de vestir de la Virgen Dolorosa, concebida para ser ataviada con ropas y complementos textiles, conservándose únicamente talladas y policromadas la cabeza y las manos, mientras que el cuerpo adopta una estructura prismática y muy simplificada destinada a quedar oculta bajo los ropajes. La figura presenta una composición frontal y vertical, con manos entrelazadas en actitud orante y rostro elevado levemente hacia arriba, reforzando el carácter devocional y sentimental de la imagen. Destaca la acusada estilización del cuerpo, estrecho y geométrico, así como la simplificación de volúmenes. El modelado del rostro es suave y convencional, con ojos grandes de mirada melancólica, cejas arqueadas y boca entreabierta, siguiendo modelos muy difundidos en la imaginería religiosa contemporánea. Los brazos están ensamblados, con uniones visibles en hombros y muñecas. Obra de finales del siglo XIX o comienzos del XX.
Orfebrería
Cáliz [73] (22,8 x 14,3 x 9,8). Plata su color y sobredorada. Pieza lisa, con el pie de dos alturas en perfil abombado, y apoyado en una amplia pestaña. El gollete es corto y cilíndrico, moldurado en sus extremos y tiene nudo ovoide, alargado y con moldura muy poco resaltada en su parte alta. La copa no es la original, que ha sido sustituida por una nueva dorada recientemente. No se le aprecian otras marcas que unos rasguños dentro del pie, pero no parecen comprobaciones de ley. Es una interesante pieza del primer cuarto del siglo XVII10CILLA LÓPEZ, 2022a, vol. 1, p. 264, vol. 2, nº220..
Cáliz [74] (24,7 x 14,5 x 8,5). Plata en su color. Se trata de un cáliz de tipo clasicista, de estructura severa y liso. Tiene el pie organizado en dos niveles y amplia pestaña recta, al que le sigue el astil, con gollete moldurado y nudo de ánfora con toro bastante desarrollado. La copa, algo exvasada, lleva moldura separando la subcopa. En el reverso del pie lleva punzón del platero mexicano Antonio Forcada y la Plaza (FCDA), ensayador entre 1791 y 181811Ibid..
Cáliz [75] (26,3 x 14 x 7). Plata en su color. Vaso liso con pie octogonal de ancho reborde, astil abalaustrado con nudo torneado y copa esbelta y recogida, con moldura definiendo la subcopa. Lleva punzones en el borde del pie, del platero Joseph de Meave (l/MEAVE), del marcador José de Basozábal (BSL), y de Bilbao, oval. Será de hacia 1791-1795.
Copón [76] (12 x 8 x 9). Plata en su color. Coponcito pie redondo abocelado, con astil abalaustrado, nudo esbelto aperado y caja hemiesférica achatada, cerrada con tapa en boceles y cupulín que lleva cruz de remate con perinolas. Es pieza barroca lisa de fines del siglo XVIII. Sin punzones.
Crismeras [77] (10,8 x 4 x 5, estuche 13,5 x 14 x 16,5). Plata en su color y caja de madera. Recipientes para los Santos Óleos, de pie redondo y cuerpo ovoide, con moldura en la parte de la panza y letra grabada, cerrada con tapita cupuliforme y elemento aplicado para su apertura, a modo de letra que alude al contenido. Su diseño es sobrio y utilitario, sin decoración. Se guardan en una caja de estructura compacta y vertical, organizada mediante tres receptáculos cilíndricos excavados, adaptados para alojar las crismeras. Conserva una tapa abatible articulada mediante bisagra, de perfil trilobulado, como así mismo es la base. Su diseño remite a repertorios historicistas y neogóticos simplificados, muy difundidos desde finales del siglo XIX.
Rosario de Dolorosa [78] (65 x 4,3). Plata y azabache. Rosario formado por cuentas de azabache facetadas de perfil poliédrico, articulado mediante eslabones metálicos y pequeños separadores de filigrana de plata, que forman rosetas. El centro del rosario incorpora una medalla calada con el anagrama del Ave María, de diseño historicista, mientras que el remate lleva una cruz de brazos rectos con ráfagas en aspa, ecléctica. El conjunto posee un marcado carácter popular y devocional. Las cuentas facetadas negras fueron muy habituales en rosarios desde finales del siglo XIX y primeras décadas del XX.
Metalistería
Cruz procesional [79] (58 x 48 x 5). Metal blanco y latón. Cruz latina de brazos rectos que rematan en piñas doradas y hojas de parra vueltas, con la superficie lisa, salvo por una sencilla orla perimetral de ovas. Al centro lleva medallón circular con estrella grabada, y sobre él va Cristo Crucificado, fundido y dorado. Ha perdido el nudo, que tal vez sería de tipo cúbico. Remite a modelos de cruces alavesas neoclásicas. Siglo XIX.
Candeleros (2) [80] (62 x 19). Bronce. Tienen pie circular, de perfil troncocónico cóncavo y liso. El astil es abalaustrado con un característico nudo cúbico, achaflanado en los vértices y con los frentes vacíos de ornato. La base del mechero, un simple elemento cilíndrico, repite a menor escala e invertido el diseño del pie. Hacia 1800.
Barandal del coro [81]. Hierro. Compuesto por cuatro tramos iguales, que incluyen esbeltos balaustres anillados con nudo de panoja. Tardobarroco, último cuarto del siglo XVIII.
Campana [82]. Bronce. Esquilonada. Decorada con cruz de calvario diamantada. En el mediopie dice ESTA ES LA VOZ DEL ANGEL QUE EN EL ALTO SUENA ABE MARIA SANTA BARBARA ORA PRO NOBIS AÑO 1749 HIZOSE SIENDO CURA DE ESTA COLACION DE SAN JUAN DE VEDIA DON FRANCISCO DE ASPILLETA. Obra de Mateo de la Hoya I, de Trasmiera (Cantabria)12BARRIO LOZA, MOLINUEVO ZABALLA y ROMANO VALLEJO, 2005a, p. 56..
Campana [83]. Bronce. Esquilonada. Decorada con cruz de calvario diamantada. En el hombro reza DON JOSEPH DOMINGO DE GOITEJAR CABALLERO DE LA ORDEN DE CALATRAVA FIEL DON MANUEL DE MEZCORTA MATHEO DE LA HOIA NOS FECIT 1749. Fabricada por Mateo de la Hoya, de Trasmiera (Cantabria)13Ibid..
Campana [84]. Bronce. Esquilonada. Decorada con cruz de calvario diamantada. Lleva inscripción en el hombro que dice SAN JUAN BAUTISTA ROGAD POR NOSOTROS AÑO 187114Ibid..
Cruz de remate [85]. Hierro. Estructura de cruz latina de brazos rectos y perfiles cuadrados, rematados en pequeñas puntas lanceoladas que acentúan la esbeltez. El conjunto se enriquece mediante un juego simétrico de roleos y volutas de forja dispuestos en los cuadrantes interiores, acompañados por motivos flamígeros evocando resplandor. Siglo XIX.
Ornamentos
Capa pluvial [86] (127 x 274). Tejido de seda en damasco de palma color carmesí, con motivos de hojas de palma y rameados. Se trata de una tela de gran difusión desde el siglo XVIII, acompañada por galones dorados eclécticos. Siglo XIX.
Delantal de Dolorosa [87] (87,5 x 92,5). Organdí bordado. Realizada en tejido fino semitransparente enriquecido mediante bordado blanco sobre blanco, técnica muy difundida en ámbitos conventuales y domésticos entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. La composición se organiza en torno a una gran cruz central sobre el monte del Calvario, rodeada por los Arma Christi o instrumentos de la Pasión. La cruz aparece velada con el sudario y acompañada de diversos símbolos distribuidos de manera simétrica. Se identifican la escalera, la lanza y la caña con la esponja, la columna de la flagelación, el cáliz, la jarra de Pilatos, la túnica, los dados, la mano de la bofetada y otros atributos vinculados al relato pasionista. También aparecen pequeñas escenas figurativas: el prendimiento o presentación de Cristo ante la autoridad; la flagelación; el episodio del huerto con el gallo y el fuego de las negaciones de Pedro; así como representaciones alegóricas del sacrificio y de la Redención. En la parte superior destacan estrellas y soles radiantes, recursos simbólicos asociados al triunfo salvífico de Cristo. La decoración se ejecuta fundamentalmente con bordado plano, realces de cordoncillo y calados, combinados con encajes mecánicos en el borde inferior. El carácter monocromo y la ligereza del tejido responden al gusto piadoso y delicado propio de la estética religiosa finisecular. En la parte inferior lleva el texto bordado MATER DOLOROSA, realizada en cursiva y ornamentada, grafía muy del gusto decorativo de labores decimonónicas finiseculares. También el lenguaje ornamental general —simetría, miniaturización narrativa y delicadeza lineal— encaja plenamente en la sensibilidad historicista de la religiosidad popular de hacia 1900-1920.
Delantal de Dolorosa [88] (55 x 55). Algodón. Textil de estructura cuadrangular y remate superior con cintas para su adaptación a la cintura de la imagen vestidera. Se decora en las esquinas y el eje central mediante bordados blancos sobre blanco, ejecutados a realce, combinados con pequeños calados y diminutas aplicaciones perforadas. Los motivos ornamentales son fundamentalmente florales y vegetales, con composiciones de hojas y ramilletes de flores de cierto naturalismo. En el centro aparece un medallón bordado, con la corona de espinas que contiene SPQR, cruz y gallo sobre columna. La pieza responde a labores de aguja de carácter doméstico. Acaso del primer tercio del siglo XX.
Otros elementos
Aguamanil [89] (230 x 83 x 58). Piedra. Pieza mural organizada mediante una composición vertical muy equilibrada, articulada en torno a una hornacina avenerada que cobija el depósito bulboso y panzudo del surtidor, que recuerda volúmenes cerámicos. Bajo éste se dispone una pileta semicircular moldurada y lisa, sostenida por un pequeño elemento esférico achatado inferior que refuerza el eje axial. La hornacina presenta arco de perfil apuntado rebajado y una venera superior, mientras que las molduras laterales y la geometrización de las líneas anuncian ya sensibilidades más sobrias. A los lados se sitúan una pareja de rosetones geometrizados. El remate superior lleva un pedestal con cruz de brazos rectos de sección prismática, acompañada de la inscripción AÑO 1747. Está repicado.
Pila bautismal [90] (97 x 76). Piedra. Formada por dos elementos, una copa hemiesférica de perfil alto, repicada y sin decoración ni molduras, que descansa sobre pie cilíndrico, de fuste acanalado y discretamente moldurado en la parte superior. La sencillez de la copa hace pensar en un elemento repuesto, pero el pie remite a modelos clasicistas o tardorenacentistas, de la segunda mitad del siglo XVI.
Mesa de anteiglesia [91] (79,5 x 160 x 59,5). Piedra. Mesa concejil utilizada para reuniones vecinales, administración local y celebración de acuerdos públicos, estrechamente ligada a la organización social de las anteiglesias vizcaínas del Antiguo Régimen. La pieza presenta una configuración extremadamente sobria y funcional. Se compone de una gran losa rectangular monolítica de piedra arenisca apoyada sobre dos soportes pétreos macizos de perfil achaparrado y silueta cóncava. En una de los pies lleva inscripción grabada con la fecha de 1780.
Cajonera de sacristía [92] (106,5 x 398,5 x 83,7). Madera en su color. Mueble que se organiza horizontalmente mediante una sucesión de amplios cajones rectangulares dispuestos en dos registros y tres bloques, rematados por un tablón corrido. A nivel decorativo destaca la línea inferior ondulada o recortada del faldón que introduce un movimiento sinuoso vinculado al rococó tardío. Esa silueta curvilínea se prolonga visualmente en los laterales redondeados y abombados, que suavizan la rigidez geométrica del conjunto. Asimismo, las patas cortas y curvadas, derivadas de modelos cabriolé simplificados, remiten también al repertorio rococó, aunque reinterpretado de manera contenida y popular. Los tiradores metálicos tienen asa abatible y las bocallaves son de perfil rectilíneo. Mueble de tradición rococó, de carpintería artesanal decimonónica, que reinterpreta el lenguaje Luis XV. Último tercio del siglo XIX.
Elementos de interés etnográfico
Pendón de Hijas de María [93] (134 x 76). Seda, hilos de seda y dorados y papel. Textil de formato vertical, con perfil inferior recortado en dientes curvos y remate de flecos y borlas. Por el anverso, sobre fondo color marfil, va una cartela oval con la representación de la Inmaculada Concepción, de tipo murillesco, probablemente una cromolitografía sobre tela aplicada. A su alrededor se desarrolla un repertorio vegetal simétrico de roleos, tallos florales, palmetas y jarrones estilizados, mezcla de ecos barrocos, rococós y neobarrocos. Los motivos bordados buscan riqueza visual, aunque con una ejecución mecanizada y seriada. Por el reverso, de fondo azul, destaca la inscripción bordada en capitales doradas HIJAS DE MARIA DE BEDIA 8. DICIEMBRE.1.951.
Estandarte de Adoración Nocturna [94] (124 x 136,5). Textil de formato aproximadamente cuadrangular, confeccionada en tejido claro con decoración bordada aplicada en el centro. Este motivo central es un gran viril radiante de carácter simbólico, organizado mediante círculos concéntricos y haces radiales dorados que evocan la irradiación de la presencia sacramental. En torno al círculo interior aparece la inscripción latina PIETATIS ET AMORIS SIGNUM UNITATIS VINCULUM CARITATIS SACRAMENTUM, vinculada a la Eucaristía. Exteriormente lo rodea el texto SECCION ADORADORA NOCTURNA BEDIA 1955. La pieza refleja la intensa revitalización del culto eucarístico promovido por el nacionalcatolicismo, así como el peso social de asociaciones parroquiales como la Adoración Nocturna.
Estandarte de Adoración Nocturna [95] (129 x 132,3). Confeccionado en tejido claro, en el centro se dispone el emblema eucarístico de la Adoración Nocturna, organizado mediante una composición circular de gran simplicidad gráfica. El motivo principal representa un sol eucarístico, formado por anillos concéntricos en tonos azules y blancos y rodeada por una corona de rayos triangulares. En el interior aparece la inscripción latina SIGNUM UNITATIS VINCULUM CHARITATIS SACRAMENTUM, fórmula doctrinal vinculada a la Eucaristía. Alrededor se desarrolla la inscripción en negro SECCIÓN ADORADORA NOCTURNA. BEDIA. 1955. La composición general revela una clara influencia del lenguaje visual de posguerra: austeridad ornamental, claridad simbólica y eficacia comunicativa.
MRV-RCL
María Romano Vallejo – Raquel Cilla López
2.ITURRIZA Y ZABALA, 1967a, p. 815.
10. CILLA LÓPEZ, 2022a, vol. 1, p. 264, vol. 2, nº220.
CILLA LÓPEZ, Raquel. Investigación y puesta en valor de la platería antigua en Bizkaia. Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritzaren Argitalpen Zerbitzu Nagusia, 2022, 4 vols. (Kultura Ondarearen Ikerketak bilduma, nº4). Disponible en https://www.euskadi.eus/publicaciones-patrimonio-cultural/web01-a2kulonz/es/
11. Ibid.
12. BARRIO LOZA, MOLINUEVO ZABALLA y ROMANO VALLEJO, 2005a, p. 56.
BARRIO LOZA, José Ángel (dir.), MOLINUEVO ZABALLA, María, y ROMANO VALLEJO, María. Bizkaiko kanpaiak / Campanas de Bizkaia. Bilbao: Bizkaiko Foru Aldundia – Kultura Sailak / Diputación Foral de Bizkaia – Departamento de Cultura, 2005. (Colección Inventarios, nº12). Disponible en https://www.bizkaia.eus/Kultura/kanpaiak/index.asp?idioma=CA
13. Ibid.
14. Ibid.